Génesis 43




Génesis 43 — José se reúne con sus hermanos por segunda vez

A. Jacob decide dejar que los hermanos vuelvan a Egipto con Benjamín.

1. (1-2) Jacob da la orden para ir por más comida.

El hambre era grande en la tierra; y aconteció que cuando acabaron de consumir el trigo que trajeron de Egipto, les dijo su padre: Volved y comprad para nosotros un poco de alimento.

a. El hambre era grande en la tierra: Tenemos razones para creer que los hermanos fueron a Egipto por grano en el primer año de la hambruna. José sabía que esto duraría siete años, pero sus hermanos no. Ellos, probablemente, pensaron que esto era un mal año; pero el segundo año de hambre vendría rápidamente.

b. Cuando acabaron de consumir el trigo que trajeron de Egipto: Jacob, tal vez, pensaba que tenía lo suficiente como para salir de apuros y nunca más tendrían que regresar con Benjamín y tampoco tendrían que regresar por Simeón. Pero se les acabó la comida.

c. Volved y comprad para nosotros un poco de alimento: La necesidad llevó a Jacob a hacer algo que normalmente nunca haría. Podríamos imaginar que Jacob oró fuerte para que se acabara el hambre y le pidió a Dios que enviara ayuda. Podríamos imaginar que Jacob se enojó y se amargó contra Dios por no responder esas oraciones. Pero Dios sabía lo que estaba haciendo y tenía algo mucho mejor para Jacob.

2. (3-5) Judá explica por qué tenían que llevar a Benjamín con ellos a Egipto.

Respondió Judá: Aquel hombre nos advirtió con ánimo resuelto: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros. Si envías a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento. Pero si no lo envías, no descenderemos, porque aquel hombre nos dijo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros.

a. Respondió Judá: Judá continuó mostrando algo de liderazgo entre sus hermanos.

b. Aquel hombre nos advirtió con ánimo resuelto: Judá no sabía que el hombre era su hermano José, pero recordó que era una persona fuerte e, incluso, temible. Él dijo: «no veréis mi rostro» si no traen a Benjamín con ustedes.

3. (6-7) Jacob se queja y los hermanos le explican lo que le dijeron al egipcio.

Dijo entonces Israel: ¿Por qué me hicisteis tanto mal, declarando a ese hombre que teníais otro hermano? Ellos respondieron: Aquel hombre nos preguntó expresamente por nosotros y por nuestra familia, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre? ¿Tenéis otro hermano? Y le declaramos conforme a estas palabras. ¿Acaso podíamos saber que él nos diría: Haced venir a vuestro hermano?

a. ¿Por qué me hicisteis tanto mal, declarando a ese hombre que teníais otro hermano?: Jacob estaba claramente desesperado. Ellos deben haber discutido esta cuestión cientos de veces antes, pero él la trae nuevamente a colación.

b. ¿Acaso podíamos saber []?: Los hermanos le dieron una explicación lógica a su padre. La pregunta del oficial egipcio no era esperada, ellos no pudieron anticiparla.

4. (8-10) Judá convence a su padre de que le permita llevar a Benjamín a Egipto con ellos.

Entonces Judá dijo a su padre Israel: Envía al joven conmigo; nos levantaremos e iremos enseguida, a fin de que vivamos y no muramos, ni nosotros, ni tú, ni nuestros niños. Yo te respondo por él; a mí me pedirás cuenta. Si no te lo traigo de vuelta y no lo pongo delante de ti, seré ante ti el culpable para siempre. Si no nos hubiéramos demorado, ciertamente hubiéramos ya ido y vuelto dos veces.

a. Envía al joven conmigo: La referencia a Benjamín como un muchacho nos hace preguntarnos qué edad tendría en este tiempo. Adam Clarke y otros piensan que muchacho aquí se traduce mejor como joven u hombre joven y que Benjamín tenía veintitantos o estaba comenzando los treinta y tenía una familia propia (Génesis 46:21).

b. Yo respondo por él: Judá, puso su propia vida como una garantía para Benjamín. Esta es la primera obra buena que vemos que Judá hace. Previamente, él fue quien propuso la venta de José. También, fue el que perjudicó a su nuera Tamar y tuvo sexo con ella como una ramera.

i. Anteriormente, Satanás pudo haber dirigido su ataque en contra de José porque creía que de él vendría el Mesías. Hasta este momento, Dios no le había revelado quien de los 12 sería.

ii. Satanás no solo odiaba a los hijos de Jacob por lo que eran, sino también por lo que Dios quería hacer con ellos. Él dirige el mismo tipo de odio contra los creyentes hoy día, porque considera el destino que Dios tiene para su pueblo.

5. (11-14) Jacob los manda con el dinero y regalos para el líder egipcio.

Entonces su padre Israel les respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros sacos y llevad a aquel hombre un regalo, un poco de bálsamo, un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras. Tomad también en vuestras manos doble cantidad de dinero, y llevad así en vuestras manos el dinero devuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fue equivocación. Asimismo, tomad a vuestro hermano, levantaos y volved a aquel hombre. Que el Dios omnipotente haga que ese hombre tenga misericordia de vosotros, y os suelte al otro hermano vuestro y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, que lo sea.

a. Tomad de lo mejor de la tierra en vuestros sacos, y llevad a aquel hombre un regalo: Quizás Jacob recuerda lo bien que pareció funcionar cuando le dio una lluvia de regalos a Esaú (Génesis 33:10-11).

b. Tomad también en vuestras manos doble cantidad de dinero: Ellos tomaron el doble del dinero y fueron a Egipto para comprar grano y el favor del líder egipcio. El doble del dinero que los diez hermanos llevaron a Egipto eran 20 unidades. Esto responde exactamente a las 20 piezas de plata por las que vendieron a José (Génesis 37:28). Las palabras traducidas como «plata» y «dinero»son las mismas.

c. Que el Dios omnipotente haga que ese hombre tenga misericordia de vosotros: Era bueno para Jacob decir y creer esto, pero sentimos mucho pesimismo y demasiada poca fe. La fe y el pesimismo no son lo mismo.

B. Los hijos de Jacob frente a José nuevamente.

1. (15-18) José invita a los hermanos a cenar.

Entonces tomaron aquellos hombres el regalo, y tomaron en sus manos el doble del dinero, así como a Benjamín, y se levantaron, descendieron a Egipto y se presentaron delante de José. José vio con ellos a Benjamín, y dijo al mayordomo de su casa: Lleva a casa a esos hombres, y degüella una res y prepárala, pues estos hombres comerán conmigo al mediodía. Hizo el hombre como José había dicho, y llevó a los hombres a casa de José. Entonces aquellos hombres tuvieron temor, porque los llevaban a casa de José. Se decían: Por el dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez, nos han traído aquí; para tendernos lazo, atacarnos y tomarnos por siervos a nosotros y a nuestros asnos.

a. Lleva a casa a esos hombres, y degüella una res y prepárala, pues estos hombres comerán conmigo: Esto era un interés y una amabilidad inusuales. Los hermanos debían haberse preguntado por qué el poderoso oficial egipcio tendría tal interés en ellos, por qué quería compartir una comida con ellos.

i. José es una imagen de Jesús: Él quiere comer con nosotros, lo que significa que quiere tener una relación cercana a nosotros. «Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono» (Apocalipsis 3:20).

b. Entonces aquellos hombres tuvieron temor porque los llevaban a la casa de José: Tal vez pensaron que la bondad del líder egipcio era solo el preludio de una ejecución.

2. (19-23) Los hermanos explicaron sobre el dinero y fueron tratados bien en casa de José.

Se acercaron, pues, al mayordomo de la casa de José, y le hablaron a la entrada de la casa. Le dijeron: ¡Ay, señor nuestro! Nosotros, en realidad de verdad, descendimos al principio a comprar alimentos. Y aconteció que cuando llegamos al mesón y abrimos nuestros costales, vimos que el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y lo hemos vuelto a traer con nosotros. Hemos traído también en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos. Nosotros no sabemos quién haya puesto nuestro dinero en nuestros costales. Él les respondió: Paz a vosotros, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os puso ese tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro dinero. Y les sacó a Simeón.

a. Le hablaron a la entrada de la casa: Los hermanos de José pensaron que era sabio explicar al mayordomo de la casa de José antes que tener que explicar al oficial egipcio mismo.

b. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os puso ese tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro dinero: Esto no era una mentira, porque él realmente lo tenía y se los devolvió. Verdaderamente fue a causa de la bondad de Dios (si supieran) que tenían el dinero.

c. Y les sacó a Simeón: José cumplió su promesa.

3. (24-26) Los hermanos se encuentran con José y le dan regalos.

Luego llevó aquel varón a los hombres a casa de José; les dio agua y lavaron sus pies, y dio de comer a sus asnos. Ellos prepararon el regalo mientras venía José a mediodía, pues oyeron que habrían de comer allí. Al entrar José en casa, ellos le trajeron el regalo que habían traído consigo, y se inclinaron ante él hasta tocar la tierra.

a. Les dio agua y lavaron sus pies: Los hermanos esperaron ser apresados como esclavos y que les quitaran todo (Génesis 43:18). Pero José los trató amablemente. El amor y la bondad de José los ganaría y traería el completo arrepentimiento.

i. Los hermanos recibieron la bendición del amor y la generosidad de José sin saber quién era él. Del mismo modo, Dios muestra amor y bendición sobre el hombre, incluso, cuando el hombre no sabe de quien viene la bendición.

b. Le trajeron el regalo [] y se inclinaron: Una vez más cumplieron el sueño que José tuvo muchos años atrás. Ellos honraron a este oficial egipcio no solo por respeto, no solo por gratitud, sino también por necesidad. Sentir que necesitamos a Jesús nos impulsará a que nos rindamos y le adoremos.

4. (27-30) El emotivo encuentro de José con Benjamín.

Entonces les preguntó José cómo estaban, y les dijo: ¿Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿Vive todavía? Ellos respondieron: Tu siervo, nuestro padre, está bien; aún vive. Y se inclinaron e hicieron reverencia. Alzó José sus ojos y vio a su hermano Benjamín, hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y añadió: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío. Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano, y buscó dónde llorar; entró en su habitación y lloró allí.

a. Entonces les preguntó José cómo estaban: El misterioso oficial egipcio tenía una preocupación inusual por estos hermanos y su familia. Seguramente, no trató a otros compradores de granos de esta manera.

b. Se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano: José se vio afectado sobre todo al conocer a su único hermano carnal, Benjamín, a quien vio por última vez cuando solo era un niño pequeño. Él estaba tan emocionado que entró en su habitación y lloró allí. Estaba triste y emocionado porque nunca había tenido una relación con Benjamín.

5. (31-32) Las mesas están separadas.

Cuando pudo contener el llanto, lavó su rostro, salió y dijo: Servid la comida. Sirvieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los egipcios que con él comían, porque los egipcios no pueden comer pan con los hebreos, lo cual es abominación para los egipcios.

a. Sirvieron para él aparte: José no comió con sus hermanos, porque en ese momento, Egipto era una de las sociedades más racistas del mundo. Ellos creían que los egipcios provenían de los dioses y todos los demás pueblos procedían de orígenes menores. No había, absolutamente, ninguna mezcla social con los extranjeros en el Egipto de la época de José.

b. Y aparte para los egipcios que con el comían: Los egipcios ni siquiera comían con José y mucho menos con estos extranjeros de Canaán. Aun con todo su estatus y poder José no podía comer con los «verdaderos» egipcios.

i. «Es conocido por Heródoto que los egipcios aborrecían lo extranjero, al menos los sacerdotes no comían ni bebían nada de lo que se importó, ni usaban para comer utensilios que hubieran sido utilizados por los griegos». (Leupold)

ii. En esto consiste la sabiduría de Dios. Antes de que termine el relato de Génesis, Dios traerá a toda la familia de Jacob a Egipto, donde será aislada de la gente de los alrededores por algunos 400 años. En ese momento, se multiplican en gran medida, el aumento fue a millones de personas. Si Dios les hubiera permitido permanecer en Canaán, se habría limitado a asimilar a los pueblos corruptos e impíos de Canaán. La violación de Dina y sus consecuencias (Génesis 34) y el pecado de los hijos de Judá y de Judá con Tamar (Génesis 38) revelaron este peligro.

iii. Dios no solo tenía que llevar a la familia de Israel fuera del ambiente corrupto de Canaán, sino que tuvo que ponerlos en un pueblo racista que no se casaría ni se mezclaría con ellos. Dios, simplemente, envió a José anticipadamente para hacer los arreglos.

6. (33-34) José los sienta por orden de nacimiento y favorece a Benjamín.

Y se sentaron delante de él, el mayor conforme a su primogenitura, y el menor conforme a su menor edad; y estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al otro. José tomó viandas de delante de sí para ellos; pero la porción de Benjamín era cinco veces mayor que la de cualquiera de los demás. Y bebieron y se alegraron con él.

a. El mayor conforme a su derecho de nacimiento y el menor conforme a su juventud: No es de extrañar que los hermanos se llenaron de asombro. Esta disposición de los hermanos no podría suceder por casualidad. Estadísticamente, las probabilidades de la colocación de 11 hermanos en su orden preciso de nacimiento es algo así como 1 en 40 millones.

b. La porción de Benjamín era cinco veces más que la de cualquiera de ellos: José quería ver como los hermanos reaccionarían cuando el hermano menor (en este caso, Benjamín) fuera favorecido, porque se molestaban mucho cuando José era favorecido por su padre.

i. José quería ver si había un cambio en los corazones de sus hermanos, o si eran los mismos hombres que lo arrojaron a un pozo y eran sordos a sus gritos de auxilio.

ii. Esta pudo ser su mayor motivación al pedir que trajeran a Benjamín. Se preguntó si se harían cargo de Benjamín en el viaje, ya que no pudieron hacerlo con José.

iii. Debemos esperar que, si fallamos en algún momento de la prueba, Dios va a hacer los arreglos necesarios para que podamos «hacer el examen» de nuevo en otro momento. Esta es una razón aleccionadora para realizar el examen «bien» la primera vez.

©2021 The Enduring Word Comentario bíblico en español de David Guzik – ewm@enduringword.com

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