Hebreos 3




Hebreos 3 – Jesús, superior a Moisés

A. Considerando a Jesús.

1. (1a) Por tanto: Quiénes somos nosotros a la luz de los párrafos previos.

Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial,

a. Por tanto: Del capítulo anterior, se nos ha dado la imagen de Jesús como nuestro sumo sacerdote celestial. Ya que esto es verdad, nos enseña algo sobre quiénes somos nosotros. Entender quiénes somos a la luz de quién es Jesús y lo que ha hecho por nosotros es esencial para una vida cristiana saludable. Nos guarda del las profundidades del desaliento que enfrentaron los cristianos hebreos.

b. Hermanos santos: Esto es lo que somos porque Jesús nos mira como tal. Porque nuestro sumo sacerdote santo y celestial no se avergüenza de llamarnos hermanos. (Hebreos 2:11) Nos debe animar y hacer sentir bendecidos que Jesús nos llama sus hermanos santos.

c. Participantes del llamamiento celestial: Debido a que Jesús está comprometido a llevar muchos hijos a la gloria (Hebreos 2:10), somos sus compañeros en su llamado celestial. Esto debería ser de bendición y animarnos a seguir adelante, incluso durante pruebas y tiempos difíciles.

2. (1b) Por tanto: Lo que debemos hacer a la luz de los párrafos anteriores.

Considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;

a. Considerad al apóstol: Nosotros no solemos aplicar esta palabra a Jesús, pero él es nuestro apóstol. La palabra griega antigua para apóstol en realidad significa algo así como embajador. En este sentido, Jesús es el mayor embajador del Padre (Hebreos 1:1-2). Dios el Padre tuvo que enviar un mensaje de amor tan importante, que lo envió a través de Cristo Jesús.

i. La palabra griega antigua traducida considerad es katanoein. “No significa simplemente mirar o notar algo. Cualquiera puede mirar o notar una cosa sin verla realmente. La palabra significa fijar la mirada en algo de tal manera que se pueda aprender su significado interno y la lección que está diseñada para enseñar”. (Barclay) La misma palabra se usa en Lucas 12:24 (Considerad los cuervos). Es un sincero llamamiento para ver, aprender y comprender.

ii. Este mensaje es bastante claro: considerad esto. Considerad que Dios te ama tanto que envió al máximo mensajero, Cristo Jesús. Considerad también lo importante que es que presten atención al máximo apóstol de Dios, Cristo Jesús.

iii. Dios también escogió a sus “embajadores” originales y autorizados para la iglesia; Estos son los que nosotros conocemos como los doce apóstoles originales. Dios todavía elige embajadores en un sentido menos autoritario, y hay un sentido en el que todos somos embajadores de Dios. Sin embargo, sin duda, Jesús fue y es el mayor embajador del Padre.

b. Considerad al… sumo sacerdote: Jesús es el que nos representa de forma suprema ante el Padre, y quien representa al Padre para nosotros. Dios se interesa tanto por nosotros que puso al máximo mediador, al máximo sumo sacerdote, entre Él mismo y el hombre pecador.

i. El mensaje es claro: considerad esto. Considerad que Dios te ama tanto para haberte mandado a un gran sumo sacerdote. Considerad que si se nos ha dado un sumo sacerdote tan grande, debemos honrarlo y someternos a este sumo sacerdote, quien es Cristo Jesús.

c. De nuestra profesión: Jesús es el embajador y el mediador de nuestra profesión. El cristianismo es una profesión hecha tanto con la boca como con la vida. (Mateo 10:32, Romanos 10:9)

i. La palabra “profesión” significa “decir lo mismo”. Cuando confesamos nuestro pecado, “decimos lo mismo” que Dios dice de él. Con respecto a la salvación, todos los cristianos “dicen lo mismo” de su necesidad de salvación y la provisión de Dios en Jesús.

3. (2) Considerad a Jesús como fiel en sus deberes ante el Padre.

El cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

a. El cual es fiel: Cuando consideramos la fidelidad pasada de Jesús, nos hace entender que Él continuará siendo fiel. Y así como le fue fiel al Padre (al que le constituyó), así nos será fiel a nosotros. ¡Esto debería animarnos y bendecirnos!

b. Como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios: Moisés mostró una fidelidad increíble durante su ministerio; pero Jesús mostró una fidelidad perfecta, sobrepasando incluso la de Moisés.

B. Jesús, superior a Moisés.

1. (3a) Jesús ha recibido más gloria que Moisés.

Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste

a. Moisés: Moisés recibió mucha gloria de Dios. Esto es visto en como su rostro resplandecía después de pasar tiempo con Dios (Éxodo 34:29-35), en su justificación ante María y Aarón (Números 12:6-8), y ante los hijos de Coré (Números 16).

b. Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste: Pero Jesús recibió mayor gloria del Padre, en su bautismo (Mateo 3:16-17), en su transfiguración (Marcos 9:7) y en su resurrección (Hechos 2:26-27 y Hechos 2:31-33).

2. (3b-6) Moisés el siervo, Jesús el Hijo.

Cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo. Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.

a. Cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo: Moisés era un miembro de la familia de Dios, pero Jesús es el creador de la casa, digno de mayor gloria.

i. Según Morris, los antiguos rabinos consideraban a Moisés el mejor hombre que ha existido, incluso mejor que los ángeles. El autor de Hebreos no hace nada para criticar a Moisés, solo busca exaltar a Jesús apropiadamente.

b. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo… pero Cristo como hijo sobre su casa: Moisés fue un siervo fiel, pero nunca fue llamado hijo de la manera en que Jesús lo es. Esto muestra que Jesús es mayor que Moisés.

c. La cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin: Nosotros somos parte de la familia de Jesús si nos retenemos firmes. El escritor a los hebreos estaba animando a aquellos que se sentían con ganas de volver atrás, ayudándoles a retenerse firmes al explicarles los beneficios de seguir perseverando.

i. El verdadero compromiso con Jesús se demuestra a largo plazo, no solo en un estallido inicial. Confiamos en que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6).

ii. La cual casa somos nosotros: 1 Pedro 2:4-5 dice que somos edificados como casa espiritual. Dios tiene una obra que edificar a través de su pueblo, tal como uno construiría una casa.

C. La aplicación del hecho de la superioridad de Jesús sobre Moisés.

1. (7-11) Una cita de Salmos 95:7-11 y su relevancia.

Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:

Si oyereis hoy su voz,
No endurezcáis vuestros corazones,
Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
Donde me tentaron vuestros padres; me probaron,
Y vieron mis obras cuarenta años.
A causa de lo cual me disgusté contra esa generación,
Y dije: Siempre andan vagando en su corazón,
Y no han conocido mis caminos.
Por tanto, juré en mi ira:
No entrarán en mi reposo.

a. Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: El Espíritu de Dios, hablando a través de su Palabra, no dijo que Jesús el Mesías as mayor que Moisés. Esta verdad debe llevar a alguien a tomar acción, y ahora el escritor de Hebreos animará esas acciones.

b. No endurezcáis vuestros corazones: Si aquellos que siguieron a Moisés tenían la responsabilidad de entregarse, confiar y perseverar en seguir al líder de Dios, somos mucho más responsables de hacer lo mismo con un líder mayor, Jesús el Mesías.

i. El punto es claro. Cuando el Espíritu Santo habla, debemos escuchar su voz y no permitir que nuestros corazones se endurezcan. Escuchamos al Espíritu hablar en las Escrituras, en los corazones de su pueblo, en aquellos que llama a la salvación, y por sus obras.

ii. Así como el Espíritu habla de diferente maneras, también hay varias maneras en las que nosotros podemos endurecer nuestro corazón.

·Algunos endurecen su corazón al recaer en su indiferencia.

·Algunos endurecen su corazón por incredulidad.

·Algunos endurecen su corazón al pedir más señales.

·Algunos endurecen su corazón al presumir la misericordia de Dios.

c. Hoy: Hay urgencia en la voz del Espíritu Santo. Él nunca nos pide que estemos bien con Dios mañana, o que confiemos en el ayer; el Espíritu Santo solo nos mueve a actuar hoy.

i. El Espíritu Santo nos dice hoy porque es una invitación genuina. Sabemos que el Espíritu Santo realmente quiere que vayamos a Jesús porque nos dice: “hoy”. Si alguien me invita a su casa a cenar pero no me dice qué día o hora, sé que no es una invitación firme. Pero cuando me dicen: “Ven a tal fecha y hora”, sé que es una invitación firme, que quieren que vaya y que están listos para mi venida. El Espíritu Santo te da un día para su invitación: hoy.

ii. Charles Spurgeon señaló una razón por cual el Espíritu Santo es tan urgente: “Además, espera ejecutar su oficio favorito de Consolador, y no puede consolar a un alma impía, no puede consolar a los que endurecen su corazón. En consuelo para los incrédulos sería su destrucción. Mientras se deleita en ser el Consolador, y ha sido enviado por el Padre para actuar especialmente en esa capacidad, para que pueda consolar al pueblo de Dios, observa con ojos ansiosos por corazones rotos y espíritus contritos, para que pueda aplicar el bálsamo de Galaad y sanar sus heridas”.

iii. Nosotros también debemos tener gran urgencia para el hoy. “Escoge al hombre más fuerte que conozcas y supone que todo en referencia a tu bienestar eterno dependerá de si vive para ver el próximo año. ¿Con qué ansiedad oirías de su enfermedad, qué tan preocupado estarías por su salud? Pues, pecador, tu salvación la arriesgas tú solo en tu propia vida, ¿es eso más seguro?” (Spurgeon)

d. Como en la provocación, en el día de la tentación: El día de la tentación se refiere primero a la prueba de Meriba (Números 20:1-13). Pero en general, habla de la negativa de Israel de confiar y entrar a la tierra prometida durante el Éxodo (Números 13:30-14:10). Dios no aceptó su incredulidad y condenó a esa generación incrédula a morir en el desierto (Números 14:22-23 y 14:28-32).

i. Esto solo tiene sentido porque hay cierta continuidad en la obra de Dios entre su pueblo a través de los siglos. Podemos aprender de los errores del pueblo antiguo de Dios.

e. Y vieron mis obras cuarenta años: Debido a su incredulidad, el pueblo de Israel enfrentó un juicio que terminó después de cuarenta años. Esta advertencia en Hebreos fue escrita unos cuarenta años después del rechazo inicial de Jesús por parte de los judíos. La ira de Dios se acercaba rápidamente sobre los judíos que rechazaron a Jesús, y culminaría con la destrucción romana de Jerusalén.

f. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación: La ira de Dios se encendió contra esa generación a causa de su incredulidad. Ellos se negaron a confiar en Dios y en las cosas que Él había prometido, y no quisieron persistir en confianza. Por lo tanto, no pudieron entrar en el reposo que Dios había designado para ellos, la tierra de Canaán.

2. (12-15) Mirad: No sean como la generación que pereció en el desierto.

Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice:

Si oyereis hoy su voz,
No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.

a. Que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad: Estas son palabras fuertes, pero a menudo subestimamos la naturaleza terrible de nuestra incredulidad. Negarse a creerle a Dios es un pecado serio porque muestra un corazón malo y apartado del Dios vivo.

i. “La incredulidad no es la incapacidad de entender, sino la falta de voluntad para confiar… es la voluntad, no la inteligencia, la que está involucrada”. (Newell)

ii. Uno puede realmente creerle a Dios, y sin embargo ser ocasionalmente aquejado por las dudas. Existe una duda que quiere las promesas de Dios pero es débil en la fe por el momento. La incredulidad no es debilidad de fe; sino que se pone en oposición a la fe.

iii. “El gran pecado de no creer en el Señor Jesucristo a menudo se habla de manera muy leve y con espíritu muy insignificante, como si no fuera un pecado en absoluto; sin embargo, de acuerdo con mi texto y, de hecho, de acuerdo con todo el tenor de las Escrituras, la incredulidad es hacer de Dios un mentiroso, y ¿qué puede ser peor?” (Spurgeon)

iv. “Escucha, oh incrédulo, tú has dicho: ‘no puedo creer’, pero sería más honesto si dijeras: ‘no creeré’. Ahí radica el mal. Tu incredulidad es tu culpa, no tu desgracia. Es una enfermedad, pero también un crimen: es una fuente terrible de miseria para ti, pero es merecida, porque es una ofensa atroz contra el Dios de la verdad”. (Spurgeon)

v. “Acaso no escuche a alguien decir: ‘Oh, señor, he intentado creer por años’. ¡Terribles palabras! Hacen que el caso sea aún peor. Imaginen que después de yo hacer una declaración, un hombre declara que no me creyó, de hecho, no puede creerme a pesar de que le gustaría hacerlo. Ciertamente me sentiría agraviado; pero empeoraría las cosas si el hombre agregara: ‘De hecho he estado tratando de creerte por años pero no puedo hacerlo’. ¿A qué se refiere con eso? ¿A qué podría referirse sino a que soy tan incorregiblemente falso, y que soy un mentiroso confirmado, que a pesar de que le gustaría darme algo de crédito, realmente no puede hacerlo? ¿A qué con todo el esfuerzo que pudiera hacer a mi favor, le resulta mucho más allá de su poder creerme? Ahora, el hombre que dice: ‘yo he tratado de creer en Dios’ en realidad está diciendo justo esto con respecto al Altísimo”. (Spurgeon)

vi. Dios vivo: “Este título divino es de suprema significancia y muestra que el carácter de Dios es el mismo para los creyentes que para todos los demás”. (Griffith Thomas)

b. Exhortaos los unos a los otros cada día: Si vamos a fortalecer nuestra fe y a evitar la ruina de la incredulidad, debemos rodearnos con otros cristianos que nos exhorten, es decir, que nos alienten seriamente. Esto muestra nuestra responsabilidad de dar exhortación y de recibir exhortación, y de exhortaos los unos a los otros cada día. Es fácil juzgar y criticar, pero eso no es exhortación.

i. Si estás fuera de la comunión total, no puedes exhortar ni ser exhortado. Cuando no estamos en comunión con otros, hay mucho menos a nuestro alrededor que nos protegerá de ser endurecidos por el engaño del pecado.

ii. Algunos piensan que la orden de Jesús de no molestarse con la paja en el ojo de nuestro hermano cuando tenemos una viga en nuestro propio ojo (Mateo 7:5) indica que no debemos exhortaos los unos a los otros cada día. Sin embargo, Jesús nos dijo que primero nos ocupemos de la viga en nuestro ojo, pero luego tratáramos con la paja en el ojo de nuestro hermano. No nos dijo que ignoráramos la paja, solo que tratemos con ello en el orden correcto.

iii. Este énfasis en la importancia de la comunión es todo lo contrario a la forma de pensar de la sociedad. Una encuesta en los estados unidos mostró que más del 78% del público general y 70% de la gente que va a la iglesia cree que “puedes ser un buen cristiano sin ir a la iglesia”. (Roof y McKinney)

iv. “Deben velar por sus hermanos, exhortarse unos a otros diariamente, especialmente ustedes que son oficiales de la iglesia, o que son ancianos y tienen experiencia. Esté atento para que ninguno de sus hermanos en la iglesia retroceda gradualmente, o para que ninguno de la congregación se endurezca en una condición de incredulidad establecida y perezca en su pecado. El que te pide que te cuides a ti mismo, no quiere que te establezcas en un cuidado egoísta solo de ti mismo, no sea que te vuelvas como Caín, que se atrevió a decirle al Señor mismo: ‘¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?’” (Spurgeon)

c. Para que ninguno de vosotros se endurezca: Los cristianos deben estar atentos contra la dureza del corazón. Ese pecado oculto al que te entregas, nadie sospecha de ti porque lo escondes bien. Te engañas a ti mismo, creyendo que realmente hace poco daño. Siempre puedes pedir perdón más tarde. Siempre puedes morir a ti mismo y rendirte a Jesús en los meses o años que vienen. Lo que no puedes ver o sentir es que tu pecado oculto endurece tu corazón. A medida que tu corazón se vuelve más duro, se vuelve cada vez menos sensible a tu pecado. Te vuelves más y más distante de Jesús. Y tu peligro espiritual crece cada día.

d. El engaño del pecado: El pecado de la incredulidad tiene sus raíces en el engaño y la incredulidad nos endurece (para que ninguno de vosotros se endurezca). La incredulidad y el pecado son engañosos porque cuando somos incrédulos en cuanto a Dios, no es que dejamos de creer, simplemente empezamos a creer una mentira.

i. Un gran peligro del pecado es su engaño. Si viniera con revelación completa, exposición completa de todas sus consecuencias, no sería atractiva. Pero la naturaleza del pecado es el engaño.

ii. Desde el principio, mucho del poder del pecado reside en su engaño.

·El pecado es engañoso en la forma en que nos llega.

·El pecado es engañoso en lo que nos promete.

·El pecado es engañoso en lo que se llama a sí mismo.

·El pecado es engañoso en las excusas que da, tanto antes como después del pecado.

e. Participantes de Cristo: Los creyentes – aquellos que se apartan del pecado y de sí mismos y ponen su confianza en Jesús – son llamados participantes de Cristo.

i. Participantes de Cristo… esta es la imagen completa. Participantes de su obediencia, participantes de su sufrimiento, participantes de su muerte, participantes de su resurrección, participantes de su victoria, participantes de su plan, participantes de su poder, participantes de su ministerio de intercesión, participantes de su obra, participantes de su gloria, participantes de su destino. Decir “Participantes de Cristo” lo dice todo.

ii. Hay muchas formas en que se describe la unión del creyente con Jesús:

·Como una piedra pegada a sus cimientos.

·Como una vid conectada a sus ramas.

·Como una esposa casada con su esposo.

f. No endurezcáis vuestros corazones: A menudo decimos que nuestros corazones han sido endurecidos por otros o por las circunstancias. Pero la verdad es que nosotros endurecemos nuestros propios corazones en respuesta a lo que nos pasa.

3. (16-19) No es suficiente tener un buen comienzo.

¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

a. ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? Como nación, Israel tuvo un buen comienzo. Después de todo ¡se requirió mucha fe para cruzar el mar rojo! Sin embargo todos los de la primera generación perecieron en el desierto, excepto por dos hombres de la fe: Josué y Caleb.

i. Piensa en el gran privilegio que habían tenido:

·Habían visto llegar las siete plagas a Egipto.

·Habían tenido gran revelación de Dios.

·Habían recibido gran paciencia de Dios.

·Habían recibido gran misericordia.

b. No entrarían en su reposo: 11 veces en Hebreos capítulos 3 y 4, se habla de entrar al reposo. Ese reposo será detallado a profundidad en el siguiente capítulo. Pero aquí es revelada la clave para entrar a ese reposo: creer.

c. Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad: Uno pudiera ser tentado a pensar que la clave para entrar a su reposo es la obediencia, especialmente por Hebreos 3:18: ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Pero la desobediencia que se menciona en Hebreos 3:18 es un producto de la incredulidad mencionada en Hebreos 3:19. La incredulidad vino primero, después la desobediencia.

i. Fue la incredulidad y nada más lo que los mantuvo fuera de Canaán:

·Su pecado no los mantuvo fuera de Canaán.

·La falta de evidencia no los mantuvo fuera de Canaán.

·La falta de ánimo no los mantuvo fuera de Canaán.

·Las circunstancias difíciles no los mantuvo fuera de Canaán.

ii. En el contexto del Nuevo Testamento, nuestra fe se centra en la superioridad de Jesucristo, la verdad sobre quién es Él (completamente Dios y completamente hombre) y su obra expiatoria por nosotros como fiel sumo sacerdote (como se menciona en Hebreos 2:17). Cuando confiamos en estas cosas, haciéndolas el “alimento” para nuestras almas, entramos al reposo de Dios.

d. No pudieron entrar: El gran fracaso de Israel fue no perseverar en la fe. Después de haber cruzado buena parte del desierto confiando en Dios, y después de haber visto tantas razones para confiar en Él, terminaron fracasando porque no perseveraron en la fe en Dios y en Su promesa.

i. Jesús nos recuerda en la parábola del sembrador con las semillas que cayeron en pedregales y entre espinos: No es suficiente tener un buen comienzo, la fe verdadera persevera hasta el final. Si tenemos un buen comienzo, alabado sea Dios; pero cómo terminamos es todavía más importante que cómo empezamos.

ii. C.S. Lewis habla sobre la dificultad de perseverar (desde la perspectiva ficticia de un demonio tentador):El Enemigo le ha protegido de ti durante la primera gran oleada de tentaciones. Pero, solo con que se le pueda mantener vivo, tendrás al tiempo mismo como aliado tuyo. Los largos, aburridos y monótonos años de prosperidad en la mediana edad o de adversidad en la mediana edad son un excelente tiempo para la campaña. Ya ves, es tan difícil para estas criaturas perseverar. La rutina de la adversidad, la decadencia gradual de los amores juveniles y de las esperanzas juveniles, la desesperación tranquila (apenas sentida como dolorosa) de superar alguna vez las tentaciones crónicas con que una y otra vez les hemos derrotado, la tristeza que creamos en sus vidas y el resentimiento incoherente con que les enseñamos a reaccionar a ella, todo esto proporciona oportunidades admirables para desgastar un alma por agotamiento. Si, por el contrario, su edad mediana resulta próspera, nuestra posición es aún más poderosa. La prosperidad une a un hombre al Mundo… Él siente que está ‘encontrando su lugar en él’ mientras que en realidad él está encontrando su lugar dentro de él… Por eso debemos con frecuencia desear una larga vida a nuestros pacientes; en setenta años no sobra un día para la tarea difícil de desenmarañar sus almas del Cielo y edificar una firme atadura a la tierra”. (Cartas del Diablo a Su Sobrino)

iii. Si entramos en el reposo de Dios, los años venideros solo aumentarán nuestra confianza y dependencia en Jesús. Si por incredulidad no logramos entrar, entonces los años venideros solo nos alejarán gradualmente de una relación apasionada y de confianza con Jesús.

©2021 The Enduring Word Comentario bíblico en español de David Guzik – ewm@enduringword.com

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