Jeremías 22




Jeremías 22 – Palabra para la Casa de David

A. El mensaje a la Casa de David.

1. (1-5) Un llamado urgente al arrepentimiento.

Así dijo Jehová: Desciende a la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra, y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus siervos, y tu pueblo que entra por estas puertas. Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. Porque si efectivamente obedeciereis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarán montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa; ellos, y sus criados y su pueblo. Mas si no oyereis estas palabras, por mí mismo he jurado, dice Jehová, que esta casa será desierta. 

a. Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David: Jeremías continua la profecía del capítulo anterior, dirigida a la casa de David. Esta era una palabra específicamente para el rey. Debía tener cuidado de escuchar con sobriedad porque se sentaba en el trono de David.

b. Haced juicio y justicia: El primer mensaje de Jeremías al rey era muy parecido al mensaje que comenzó en el capítulo anterior (Jeremías 21:11-12). Hablando en nombre de Dios, lo llama a cumplir con sus responsabilidades como rey de una manera piadosa y justa. Este mandato asume que había una gran corrupción e injusticia en los niveles más altos del reino.

c. Porque si efectivamente obedeciereis esta palabraMas si no oyereis estas palabras: Jeremías advierte al rey que el arrepentimiento y el hacer justicia serían recompensados; el rechazo sería castigado. La elección se pone nuevamente ante Judá y sus gobernantes.

i. “Estamos lo suficientemente cerca del mensaje enviado al rey Sedequías como para sugerir a primera vista que todavía estamos tratando con el mismo hombre. Pero parece más probable que este párrafo fuera un mensaje dado mucho tiempo antes, a otro rey, ya que todavía había tiempo para que la casa de David se recuperara con fuerza”. (Kidner)

2. (6-7) El juicio venidero.

Porque así ha dicho Jehová acerca de la casa del rey de Judá: Como Galaad eres tú para mí, y como la cima del Líbano; sin embargo, te convertiré en soledad, y como ciudades deshabitadasPrepararé contra ti destruidores, cada uno con sus armas, y cortarán tus cedros escogidos y los echarán en el fuego.

a. Como Galaad eres tú para mí, y como la cima del Líbano: Estas eran regiones escogidas dentro o cerca de la Tierra Prometida. Dios usa estos lugares valiosos para mostrar cuán valiosa era para Él la casa de David.

i. “Altos y felices, como esas montañas fructíferas, famosas por la especia y otras cosas deseables”. (Trapp)

b. Prepararé contra ti destruidores: Dios enfatiza el punto de que no pelearía por ellos contra los babilonios. En cambio, él lucharía contra ellos y prepararía a los soldados Él mismo.

3. (8-9) La gente preguntan por qué.

Y muchas gentes pasarán junto a esta ciudad, y dirán cada uno a su compañero: ¿Por qué hizo así Jehová con esta gran ciudad? Y se les responderá: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos y les sirvieron.

a. ¿Por qué hizo así Jehová con esta gran ciudad? Jeremías imagina a la gente de las naciones viendo la destrucción de Jerusalén y preguntándose por qué. ¿No era este el pueblo de Dios? ¿Era el Dios de Israel más débil que el dios de los babilonios?

b. Y se les responderá: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos y les sirvieron: La respuesta a la pregunta de las naciones era simple. Fue porque Judá se apartó del Señor, abandonando su pacto con él. Su idolatría condujo a esta destrucción.

B. El mensaje sobre los hijos de Josías.

1. (10-12) El mensaje sobre Salum (también llamado Joacaz).

No lloréis al muerto, ni de él os condoláis; llorad amargamente por el que se va, porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació. Porque así ha dicho Jehová acerca de Salum hijo de Josías, rey de Judá, el cual reinó en lugar de Josías su padre, y que salió de este lugar: No volverá más aquí, sino que morirá en el lugar adonde lo llevaron cautivo, y no verá más esta tierra.

a. No lloréis al muerto, ni de él os condoláis: Estas palabras poéticas fueron dichas con respecto a la muerte del rey Josías y el exilio de su hijo Salum (también conocido como Joacaz).  

·Al muerto se refiere al rey Josías, muerto en la batalla de Meguido.

·Por el que se va se refiere a Joacaz (Salum), quien sucedió a Josías pero fue depuesto casi de inmediato por el faraón Necao (2 Reyes 23:31-35). Era hermano de Joacim.

i. “Jeremías le dice a la nación en general que no necesitan lamentar la muerte del piadoso rey Josías (22:10), quien había sido asesinado en la batalla de Meguido en el 609 a.C.”. (Feinberg)

b. Acerca de Salum hijo de Josías, rey de Judá: Jeremías dice que el destino de Salum en el exilio sería peor que la muerte más heroica de su padre Josías en batalla.

i. “Uno de los hijos de Josías, que lo sucedió después del 609 a.C. cuando Josías fue asesinado en Meguido. Reinó durante tres meses antes de ser depuesto por Necao, fue llevado a Ribla y luego a Egipto, donde finalmente murió (cf. 2 Reyes 23:33 y sig.; 2 Crónicas 36:4)”. (Harrison) 

2. (13-17) El mensaje para Joacim.

¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo! Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y salas airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón. ¿Reinarás, porque te rodeas de cedro? ¿No comió y bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien? El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice Jehová. Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia, y para derramar sangre inocente, y para opresión y para hacer agravio.

a. ¡Ay del que edifica su casa sin justicia!: Según la costumbre de los profetas de Israel, Jeremías confronta a Joacim por su codicia e injusticia. Dice que él y otros miembros de la casa de David eran culpables de:

·Falta de equidad y justicia.

·Engañar a los trabajadores (no dándole el salario de su trabajo).

·Lujo egoísta e indulgente (edificaré para mí casa espaciosa y salas airosas).

·Presunción (¿Reinarás, porque te rodeas de cedro?).

·No seguir el buen ejemplo de sus padres (¿No comió y bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien?).

i. “Enfrentado con un agobiante tributo forzado por los egipcios, lo extraía a sus súbditos mediante fuertes impuestos (2 Reyes 23:33 y sigs.) Y luego se embarcó en un lujoso plan de construcción de palacios, obligando a sus súbditos a trabajar por nada”. (Cundall)

ii. Sirviéndose de su prójimo de balde: “Hay una fuerte nota democrática aquí en que al rey se le llame congénere [prójimo] de su constructor”. (Thompson)

iii. Edificaré para mí casa espaciosa, y salas airosas: “Su amplitud de espacio no podía borrar el recuerdo del trabajo forzoso y no remunerado con el que había sido levantada. Y Dios defenderá y vengará la causa de esos obreros oprimidos”. (Meyer)

iv. ¿Reinarás, porque te rodeas de cedro? “Mordazmente, Jeremías le pregunta a Joacim (22:15a), ‘¿Construir palacios de cedro te convierte en rey?’”. (Feinberg)

b. ¿No es esto conocerme a mí? Jeremías llama a Joacim a recordar a su padre Josías, quien disfrutó de una vida modesta como rey e hizo juicio y justicia. Esto era evidencia de conocer a Dios, no palacios de lujo. 

i. ¿No comió y bebió tu padre?: “Él vivió bien…y sin embargo se ocupó de los importantes deberes reales de la justicia y el derecho”. (Thompson)

ii. Jeremías habla de un principio mencionado en varios otros lugares de la biblia, especialmente en 1 Juan. La idea es que nuestro amor y conocimiento de Dios pueden medirse con precisión por la forma en que tratamos a otras personas, especialmente a otros miembros de la familia de Dios. Los gobernantes de Judá no conocían a Dios en absoluto porque no vivían su amor y justicia hacia los demás.

·Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte (1 Juan 3:14).

·Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? (1 Juan 3:17).

c. Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia: En lugar de conocer a Dios, conocían la codicia, la violencia y la injusticia. De hecho, estaban listos para el juicio.

3. (18-19) El juicio que vendrá sobre Joacim.

Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim hijo de Josías, rey de Judá: No lo llorarán, diciendo: ¡Ay, hermano mío! y ¡Ay, hermana! ni lo lamentarán, diciendo: ¡Ay, señor! ¡Ay, su grandeza! En sepultura de asno será enterrado, arrastrándole y echándole fuera de las puertas de Jerusalén.

a. No lo llorarán: Joacim fue un gobernante cruel y codicioso sobre Judá. Cuando terminó su reinado de 11 años, nadie se dolió.

b. En sepultura de asno será enterrado: Jeremías habla de un juicio terrible sobre Joacimun rey que murió sin que lo lloraran, sin dolor y sin entierro digno.

i. “2 Reyes 24:6 no da ninguna pista de esto, pero la muerte de Joacim ocurrió mientras Jerusalén era sitiada por los babilonios debido a su rebelión. Existe un apoyo plausible para la opinión de que hubo una revuelta en el palacio, donde el rey fue asesinado y su cuerpo arrojado sobre el muro, lo que indicó a los babilonios que Jerusalén se desvinculaba de su política rebelde. Es cierto que Jerusalén escapó de forma relativamente fácil cuando finalmente se rindió”. (Cundall)

4. (20-23) Una profecía contra Jerusalén y contra sus gobernantes.

Sube al Líbano y clama, y en Basán da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son destruidos. Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: No oiré. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz. A todos tus pastores pastoreará el viento, y tus enamorados irán en cautiverio; entonces te avergonzarás y te confundirás a causa de toda tu maldad. Habitaste en el Líbano, hiciste tu nido en los cedros. ¡Cómo gemirás cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer que está de parto!

a. Sube al Líbano y clama: La profecía se vuelve a Jerusalén y a sus gobernantes, quienes estaban destinados al juicio debido a su insensata idolatría y alianzas. Buscar ayuda en lugares distantes – el Líbano, Basán, Abarim – fue una tontería y fue destructivo. Hablando espiritualmente, estos eran como enamorados adúlteros de Judá y ellos ahora eran destruidos.

i. “El Líbano, con sus bosques gloriosos, era la imagen misma de la belleza y la prosperidad, al igual que Basán (22:20) con sus ricos pastos. En cuanto a Abarim (22:20), esta era la cadena montañosa en el sureste desde la cual Moisés había visto la tierra prometida”. (Kidner)

ii. “Los ‘enamorados’ son sus aliados políticos, que han sido quebrantados… Jerusalén estaba desierta, aislada y sola”. (Thompson)

iii. “Jeremías está llamando a sus contemporáneos (incluidos en el llamado a Jerusalén, porque los verbos están en el género femenino) a lamentar los desastrosos resultados traídos a la tierra por la insensata política internacional de Joacim”. (Feinberg)

b. Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: No oiré: El pueblo de Dios tuvo muchas bendiciones y prosperidad en la tierra de Israel. En muchos de esos años de prosperidad, Dios les habló pero ellos se negaron a escuchar.

i. Ésta es una de las grandes debilidades y tragedias de la condición humana. En la prosperidad, a menudo nos negamos a escuchar a Dios y Él solo tiene nuestra atención en tiempos de aflicción. Sin embargo, es mejor escuchar a Dios en nuestra aflicción que nunca escucharlo y nunca responderle.

ii. “Feliz si aún podemos agregar la posdata de Salmos 119:67, Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra”. (Kidner) 

c. Entonces te avergonzarás y te confundirás: Quizás esto proporcionaría el ambiente donde el pueblo y los gobernantes de Jerusalén volverían a escuchar a su Dios y rechazarían los ídolos de las naciones.

i. Habitaste en el Líbano: ‘Habitaste en el Líbano’ se refiere al rey y sus nobles en sus palacios de cedro” (Feinberg). Sus casas usaron tanta madera de cedro que hicieron su nido en los cedros.

C. El mensaje a Conías.

1. (24-27) El exilio de Conías (también conocido como Jeconías y Joaquín).

Vivo yo, dice Jehová, que si Conías hijo de Joacim rey de Judá fuera anillo en mi mano derecha, aun de allí te arrancaría. Te entregaré en mano de los que buscan tu vida, y en mano de aquellos cuya vista temes; sí, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de los caldeos. Te haré llevar cautivo a ti y a tu madre que te dio a luz, a tierra ajena en que no nacisteis; y allá moriréis. Y a la tierra a la cual ellos con toda el alma anhelan volver, allá no volverán.

a. Que si Coníashijo de Joacim rey de Judá fuera anillo en mi mano derecha, aun de allí te arrancaría: Quizás Judá y los líderes de la casa de David creían que eran demasiado amados por Dios como para ser juzgados. Aquí Dios promete que incluso si fueran tan valorados como el anillo en mi mano derecha, el juicio podría llegar y vendría.

i. “Nada puede ahora evitar el exilio de Joaquín, porque al quitarse el anillo, Dios ha rechazado su liderazgo”. (Harrison)

b. Allá morirás: Dios se imagina a su pueblo siendo tan preciado para Él como el anillo de su mano derecha antes mencionado. Sin embargo, Él (por así decirlo) se quitaría el anillo y se lo daría a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Serían expulsados ​​de la tierra y morirían entre los babilonios; no volverán a la tierra prometida.

i. Esto se cumplió con precisión en Conías (repito, también conocido como Jeconías y Joaquín). Después de un breve reinado, él y otros miembros de la familia real fueron llevados cautivos a Babilonia (2 Reyes 24:8-15).

2. (28-30) La maldición sobre el linaje de Conías.

¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y quebrada? ¿Es un trasto que nadie estima? ¿Por qué fueron arrojados él y su generación, y echados a tierra que no habían conocido? ¡Tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá.

a. ¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y quebrada?: Jeremías hace esta pregunta retórica. La respuesta era: “Sí”. Conías no valía nada y estaba asociado con la idolatría y estaría asociado con la miseria (echados a tierra que no habían conocido).

i. Un trasto que nadie estima: “El termino técnico para trasto (22:28) describe una vasija de grado inferior, siendo esta una referencia sarcástica a las habilidades y liderazgo del joven Joaquín”. (Harrison)

ii. Un trasto que nadie estima: “Es decir, mediante una modesta perífrasis [redacción indirecta], un taburete [retrete] cerrado, o un orinal (así Oseas 8:8)”. (Trapp)

iii. Echado: “De hecho, fue deportado (y su nombre todavía se puede leer en una lista babilónica de prisioneros extranjeros y sus raciones de aceite y cebada)”. (Kidner)

b. ¡Tierra, tierra, tierra, oye palabra de Jehová!: Esta era una introducción única y solemne a un voto o promesa de Dios.

i. “La repetición implica mayor énfasis, solemnidad e intensidad”. (Feinberg)

c. Inscribid a este hombre como privado de descendenciaporque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David: 1 Crónicas 3:17-18 enumera a los hijos de Conías. No era que quedaría sin hijos, sino que sería considerado como sin descendencia, porque sus descendientes serían maldecidos.

i. Inscribid a este hombre: “El mandato ‘inscribid’ se relaciona con un registro de ciudadanos (véase Isaías 4:3); la imagen es la de una lista de censos”. (Feinberg)

d. Porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá: Esta fue una maldición única y poderosa sobre el linaje de Conías. Dios prometió que ningún descendiente de sangre de Jeconías reinaría sobre Israel.

i. Esto es similar a la promesa, quizás incluso una extensión de ella, registrada más tarde en Jeremías 36:30 del padre de Conías, Joacim: Por tanto, esto ha dicho Jehová acerca de Joacim, rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de David, y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de la noche”.

ii. Estas profecías paralelas presentan un problema. Dios le prometió a David que su descendiente reinaría como el Mesías sobre Israel y el mundo (2 Samuel 7:16). Para el tiempo de Joacim y Conías, ese descendiente aún no había llegado, y aquí Dios parece prometer que sería imposible que viniera el descendiente. Si alguien era un descendiente de sangre de David a través de Joacim, no podría sentarse en el trono de Israel y ser el rey y el Mesías debido a esta maldición registrada en Jeremías 22:30 y 36:30. Pero si el conquistador no era descendiente de David, no podría ser el heredero legal del trono debido a la promesa hecha a David y la naturaleza del linaje real.

iii. Aquí es donde llegamos a las diferencias en las genealogías de Mateo y Lucas. Mateo registra la genealogía de José, el esposo de María, de quien nació Jesús que es llamado el Mesías (Mateo 1:16). Comenzó en Abraham y siguió la línea hasta Jesús, a través de José. Lucas registra la genealogía de María: siendo hijo, según se creía, de José (Lucas 3:23). Comenzó con Jesús y siguió la línea de regreso, hasta llegar a Adán, comenzando por la no mencionada María.

iv. “La genealogía de Mateo incluye a Joaquín, pero muestra solo quién fue el padre legal de Jesús, no el natural. Lucas traza la línea paterna de Jesús a través de Natán, un hijo de David, no a través de Salomón”. (Feinberg)

©2021 The Enduring Word Comentario bíblico en español de David Guzik – ewm@enduringword.com 

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