Job 32




Job 32 – Se escucha a Eliú

A. Por qué habló Eliú.

1. (1-5) Eliú y su insatisfacción con las respuestas de los amigos de Job.

Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos. Entonces Eliú hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram, se encendió en ira contra Job; se encendió en ira, por cuanto se justificaba a sí mismo más que a Dios. Asimismo se encendió en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job. Y Eliú había esperado a Job en la disputa, porque los otros eran más viejos que él. Pero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, se encendió en ira.

a. Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos: Al final de los argumentos persuasivos de Job en Job 28-30, sus amigos no tuvieron nada más que decir. Todavía pensaban que Job estaba completamente equivocado, pero sentían que estaba tan confirmado en sus propias opiniones (él era justo a sus propios ojos) que era inútil continuar con la discusión.

b. Eliú hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram: Esta es la primera mención de Eliú en el Libro de Job. Debido a que él aparece, domina toda la discusión y luego se va abruptamente, algunos comentaristas modernos piensan que él no era realmente parte de la historia y que el autor u otro editor lo insertó en el relato más tarde.

i. De todos los amigos de Job, Eliú es el único que tiene una genealogía. “Es llamado ‘el buzita’, ya sea por su progenitor Buz, hijo de Nacor, que fue hermano de Abraham, y quien tuvo con Milca a Huz, su primogénito (de quien algunos creen que vino Job), y a Buz, su hermano, Génesis 22:21; o bien de su tierra, la ciudad de Buz, ciudad de Idumea, Jeremías 25:23”. (Trapp)

ii. La mención de su genealogía es importante, porque nos recuerda que Eliú no era un personaje ficticio. “Su pedigrí se describe así en particular, en parte por su honor… y principalmente para evidenciar la verdad de esta historia, que de otro modo podría parecer una ficción poética”. (Poole)

iii. “Eliú, se llama. El nombre es hebreo, y su significado, Mi-Dios-es-Él, es tan claramente hebreo como el de algunos nombres de significado análogo en nuestro propio idioma”. (Bradley)

iv. Eliú aparece y desaparece repentinamente; sin embargo, pertenece y su discurso tiene sentido aquí. “Es cierto que Eliú no se menciona en ninguna otra parte del libro; por lo que sus discursos podrían quedar fuera. Pero en el principio (Job 32) y en el final (Job 37), están hábilmente entretejidos en la tela del libro y se les hace desempeñar un papel legítimo”. (Smick)

v. “Pero aun así se ha hecho la pregunta, ¿Quién era Eliú? Respondo: Era hijo de Baraquel buzita, del linaje de Ram: esto es todo lo que sabemos de él. Pero esta respuesta bíblica no satisfará a aquellos que están decididos a descubrir misterios donde no los hay. Algunos lo hacen descendiente de Judá; Jerónimo, Beda, Lirano y algunos de los rabinos, hacen de él a Balaam, hijo de Beor, el mago; el obispo Warburton lo convierte en Esdras el escriba; y el Dr. Hodges lo convierte en la segunda persona en la gloriosa Trinidad, el Señor Jesucristo, y supone que el objetivo principal de esta parte del libro era convencer a Job de su autojustificación y mostrar la necesidad de la doctrina de la justificación por fe. Cuando se prueben estos puntos, entonces serán acreditados”. (Clarke)

c. Entonces Eliúse encendió en ira contra Job: Aparentemente, Eliú fue un oyente silencioso en todo el diálogo hasta este punto. Se enojó contra Job porque sentía que éste se justificaba a sí mismo más que a Dios. Eliú sintió que a Job le preocupaba más tener razón él mismo que Dios.

i. Fácilmente podemos entender cómo Eliú sintió esto. Sin embargo, lo que no entendía era que tanto Job como Dios tenían razón. Los amigos se habían forzado a sí mismos y a Job a un falso dilema: o Job tiene razón o Dios tiene razón. No podían ver ni entender cómo ambos tenían razón.

ii. “Cuatro veces en el texto hebreo se nos dice que estaba enojado. Primero con Job por justificarse a sí mismo en lugar de a Dios y luego con los amigos por su incapacidad para refutar a Job”. (Smick)

iii. Eliú hablará, pero Job no le responderá. “Job nunca tuvo oportunidad de responderle. Dios no se fijó en él excepto para interrumpirlo”. (Morgan)

d. Asimismo se encendió en ira contra sus tres amigos: Eliú se enojó con Elifaz, Bildad y Zofar porque no habían logrado resolver la controversia (porque no hallaban qué responder) mientras que al mismo tiempo fueron (en opinión de Eliú) demasiado duros con Job (aunque habían condenado a Job).

i. “Eliú está enojado con todos. Es el clásico joven enojado y, desde el principio, lo que debemos notar sobre este tipo de ira es que lo coloca en una clase aparte. El hecho de que esté enojado con ambos lados del debate lo separa de Job, por un lado, pero también de los otros tres amigos”. (Mason)

e. Y Eliú había esperado a Job en la disputa, porque los otros eran más viejos que él: Por respeto a los que eran más viejos que él, Eliú se contuvo tanto como sintió que pudo. Ahora, sentía que simplemente tenía que hablar.

i. “Qué tan joven era él, o qué tan viejos eran ellos, no podemos decirlo; pero sin duda había una gran disparidad en sus edades”. (Clarke)

2. (6-9) Por qué Eliú se sobrepuso a su renuencia a hablar.

Y respondió Eliú hijo de Baraquel buzita, y dijo:
Yo soy joven, y vosotros ancianos;
Por tanto, he tenido miedo, y he temido declararos mi opinión.
Yo decía: Los días hablarán,
Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.
Ciertamente espíritu hay en el hombre,
Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.
No son los sabios los de mucha edad,
Ni los ancianos entienden el derecho.

a. Yo soy joven, y vosotros ancianos: Eliú fue como un hombre joven entre hombres mayores, y debido a esto estuvo dispuesto a contener sus palabras por mucho tiempo.

b. Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda: Eliú creía que solo porque Job y sus tres amigos eran mayores, no significaba que ellos eran los únicos con espíritu, ni los únicos que tenían sabiduría del Omnipotente.

i. Espíritu hay en el hombre: “Así que el sentido del lugar es, Todo hombre, como hombre, ya sea viejo o joven, tiene un alma razonable, por la cual es capaz en cierta medida de discernir entre el bien y el mal, y juzgar de las opiniones y discursos de los hombres; y por lo tanto también puedo aventurarme a dar mi opinión”. (Poole)

ii. “Hemos estado tratando de conocer a Dios por el intelecto, leyendo la biblia intelectualmente, esforzándonos por comprender los sistemas humanos. Hay, sin embargo, un método más profundo y verdadero. ‘¡Hay espíritu en el hombre!’. Abre tu espíritu al Espíritu divino como abres una ventana al aire soleado”. (Meyer)

c. No son los sabios los de mucha edad, ni los ancianos entienden el derecho: Solo podemos imaginar la reacción de Job y sus tres amigos ante estas palabras de Eliú. Probablemente se unieron por primera vez en mucho tiempo; es posible que no estén de acuerdo entre sí, pero ciertamente no todos estarían de acuerdo en que este joven advenedizo pudiera ser más sabio o tener más comprensión que ellos.

i. Eliú creía que los ancianosa pesar de toda su supuesta sabiduría no entendían el asunto en absoluto; pensaba que los ancianos estaban equivocados y que los jóvenes (en particular, él mismo) tenían razón. El pensador y escritor G.K. Chesterton escribió esto sobre hombres como Eliú: “Creo que lo que realmente sucede en la historia es esto: el anciano siempre está equivocado; y los jóvenes siempre se equivocan sobre lo que pasa. La forma práctica que adopta es la siguiente: mientras que el anciano puede defender alguna estúpida costumbre, el joven siempre la ataca con alguna teoría que resulta ser igualmente estúpida”.

ii. Sin embargo, podemos decir que en principio Eliú estaba en lo correcto. “La edad no es solo una medida de sabiduría. Hay sabios imberbes y niños canosos”. (Trapp)

iii. Eliú muestra algunas de las fortalezas y debilidades de su juventud. “A pesar de su ira (Job 32:2-3) y estilo de sermonear prolijo, Eliú nunca se amargó como Bildad y Zofar”. (Smick)

B. Eliú introduce su discurso.

1. (10-14) Eliú critica a Elifaz, Zofar y Bildad como ineficaces.

Por tanto, yo dije: Escuchadme;
Declararé yo también mi sabiduría.
He aquí yo he esperado a vuestras razones,
He escuchado vuestros argumentos,
En tanto que buscabais palabras.
Os he prestado atención,
Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job,
Y responda a sus razones.
Para que no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría;
Lo vence Dios, no el hombre.
Ahora bien, Job no dirigió contra mí sus palabras,
Ni yo le responderé con vuestras razones
.

a. Por tanto, yo dije: Escuchadme; declararé yo también mi sabiduría: De esta petición por atención y oídos de Job, Elifaz, Bildad y Zofar, podemos suponer que había rostros amargos y desdeñosos en los hombres mayores. Sin embargo, Eliú siguió adelante, pidiendo esta audiencia.

b. Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job, y responda a sus razones: Eliú estaba frustrado porque los amigos de Job no lo pusieron en su lugar de la manera que él pensaba que debían hacerlo. Podemos imaginarnos a Eliú siguiendo el debate, pensando en lo que diría en respuesta a Job y sintiéndose frustrado porque las respuestas de los amigos de Job no eran tan brillantes como las respuestas en la mente de Eliú.

2. (15-22) La compulsión interna de Eliú por hablar.

Se espantaron, no respondieron más;
Se les fueron los razonamientos.
Yo, pues, he esperado, pero no hablaban;
Más bien callaron y no respondieron más.
Por eso yo también responderé mi parte;
También yo declararé mi juicio.
Porque lleno estoy de palabras,
Y me apremia el espíritu dentro de mí.
De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero,
Y se rompe como odres nuevos.
Hablaré, pues, y respiraré;
Abriré mis labios, y responderé.
No haré ahora acepción de personas,
Ni usaré con nadie de títulos lisonjeros.
Porque no sé hablar lisonjas;
De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría

a. Se espantaron, no respondieron más; Se les fueron los razonamientos: Eliú notó que los amigos de Job estaban agotados por el debate. En la mente de Eliú, era una suerte que tuviera tanta energía y tantas palabras, porque ahora podía empezar donde lo habían dejado los tres amigos.

b. Porque lleno estoy de palabras, y me apremia el espíritu dentro de mí: Eliú ciertamente estaba lleno de palabras; pues en este y en los próximos cinco capítulos, seguirá hablando sin parar, incapaz de callarse y sin dejar que nadie más hable. Es, con mucho, el discurso individual más largo del Libro de Job, incluso más largo que el discurso de Dios en capítulos posteriores.

i. Ya notamos que Eliú ha pasado un capítulo simplemente introduciendo su discurso. Ni siquiera ha llegado a los puntos reales que quiere hacer. Tales introducciones largas y métodos prolijos son característicos de Eliú, y él no sería el último hombre en esta tierra en usar demasiadas palabras.

ii. “Casi todos los intérpretes modernos han encontrado que Eliú es insoportablemente verboso. MacKenzie dice que le toma veinticuatro versículos decir: ‘¡Cuidado! ¡Voy a hablar!’”. (Smick)

c. No haré ahora acepción de personas, ni usaré con nadie de títulos lisonjeros. Porque no sé hablar lisonjas; De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría: Eliú estaba determinado a no halagar a nadie, excepto a sí mismo. En esta introducción obviamente halagadora del discurso, Eliú se ha presentado claramente como más inteligente, más sabio y con más entendimiento que cualquiera de los otros cuatro hombres que estaban con él. Eliú parecía dolorosamente inconsciente de cómo sonaba y se veía.

©2022 The Enduring Word Comentario bíblico en español de David Guzik – ewm@enduringword.com 

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