Números 21

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Números 21 – Camino a Canaán

A. La serpiente en el desierto.

1. (1-3) Derrota del rey de Arad, el Cananeo.

Cuando el Cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que venía Israel por el camino de Atarim, peleo contra Israel, y tomó de él prisioneros. Entonces Israel hizo voto a Jehová, y dijo: Si en efecto entregares este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades. Y Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al cananeo, y los destruyó a ellos y a sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma.

a. Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que venía Israel: Cuando la nueva generación de Israel comenzó su acercamiento a Canaán, se encontraron con su primer ejército hostil encabezado por Arad, el cananeo.

i. La descripción del rey de Arad presenta un desafío con la geografía y la cronología. El lugar reconocido como Tel Arad está al oeste del mar Muerto, más o menos a medio camino entre Beer Sheva y el mar Muerto, y a unos 32 kilómetros al sur de Hebrón. Esto está mucho más al norte de lo que cabría esperar de Israel, situándolo en la parte meridional de Canaán. No esperaríamos que Israel estuviera en esta parte de Canaán hasta bien entrado el libro de Josué. Además, la evidencia arqueológica de Tel Arad es de un período anterior.

ii. La explicación más probable es que el rey de Arad era en esta época el líder de un grupo nómada que vagaba por la zona al sur de Tel Arad (que habitaba en el Neguev). Cuando peleó contra Israel, viajó aún más al sur, hasta donde acampaba Israel.

b. Peleo contra Israel, y tomó de él prisioneros: Después de haber perdido algunos hombres a manos de Arad, Israel juró a Dios que destruirían por completo las ciudades de Arad. Es decir, que consagrarían las ciudades de Arad a Dios destruyéndolas por completo. Entonces Dios les concedió la victoria (Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al cananeo).

i. Israel hizo voto a Jehová: «No dependían de sus proezas en la guerra. Dios les había permitido derrotar a los amalecitas y a muchos otros adversarios; pero cuando apareció este nuevo enemigo, no confiaron en sus propias espadas, lanzas o arcos, sino que acudieron inmediatamente al Señor y le expusieron su caso. En humilde y ferviente oración, buscaron su ayuda». (Spurgeon)

ii. Este fue el comienzo de las guerras de conquista de Israel y el juicio de Dios contra los cananeos. La mayoría de estas batallas se encuentran en el libro de Josué. Estas no solo fueron batallas para tomar la tierra que Dios prometió a Israel, sino que también fueron parte de una guerra única de juicio contra los cananeos. Eran un pueblo especialmente pecador y depravado, al que Dios le dio, literalmente, cientos de años para arrepentirse. Así como Dios a veces usó a otras naciones para traer juicio contra su pueblo, en este periodo el Señor usó a su pueblo para traer juicio contra los cananeos.

iii. Debido a que esta era una guerra de juicio, no debían recibir ningún botín de las batallas, nada en absoluto. Debían destruirlotodo. Había algunas razones para esto, pero una de las más importantes era que Dios no quería que su pueblo se beneficiara, ganara o se enriqueciera con una guerra de juicio. Tales guerras son la santa expresión del dolor de Dios por la necesidad del juicio, y Él no quería que su pueblo ganara o se alegrara por ello. Por lo tanto, a Israel se le ordenó estrictamente que cuando conquistaran una ciudad cananea, nada del botín podía ir a ellos. No iba al tabernáculo, ni a los sacerdotes, ni a Moisés. Todo debía ser destruido, dedicado solo a Dios sin hacer uso de nada.

c. Y llamó el nombre de aquel lugar Horma: En Horma Israel fue derrotado en su desacertado intento de entrar por la fuerza en la Tierra Prometida después de negarse a entrar en ella por fe (Números 14:45). Dios los trajo de vuelta al mismo lugar y les dio la victoria.

i. «La victoria sobre los cananeos de Arad proporcionó a la nueva generación un anticipo de las grandes cosas que vendrían cuando entraran en la Tierra Prometida bajo el poder de Dios y el liderazgo de Josué». (Cole)

2. (4-5) Israel, provocado por el difícil viaje, habla en contra de Dios.

Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.

a. Para rodear la tierra de Edom: Tuvieron que desviarse mucho de su camino porque los edomitas les negaron el paso (Números 20:14-21). Para rodear a los edomitas, tuvieron que retroceder hacia el desierto y alejarse de Canaán. No es de extrañar que el alma del pueblo se desanimara mucho en el camino.

i. Esta era una situación desalentadora, pero también era una oportunidad para confiar en Dios. El mismo Dios que acababa de darles la victoria en Horma y de proveer todas sus necesidades también los guiaría a través de este contratiempo.

b. Habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: La nueva generación de Israel sonaba como la vieja generación que murió en el desierto. Si continuaba en los pasos de sus padres, la nueva generación no sería más capaz de conquistar Canaán de lo que fue la generación anterior.

i. Se podría decir que en estos primeros desafíos el comportamiento de la nueva generación fue peor que el de sus padres. En ocho pasajes anteriores (Éxodo 15:24, 16:2, 17:3; Números 12:1, 14:2, 16:3, 16:41, 20:2), se describe a los hijos de Israel hablando en contra de Moisés. En esas situaciones, Moisés (Éxodo 16:7-8) y Jehová sabían (Números 14:27) que realmente estaban hablando contra Dios, pero el pueblo no era lo suficientemente desvergonzado como para hacerlo directamente. Ahora, eran lo suficientemente atrevidos, porque el pasaje dice que habló el pueblo contra Dios y contra Moisés.

ii. Este era un problema mayor. Estaban en el umbral de Canaán, más cerca de ella de lo que había estado la generación anterior de incredulidad, y ahora empezaban a actuar con la misma incredulidad, o peor.

iii. «Cuando estamos malhumorados nos quejamos de cualquier cosa, como lo hicieron estos israelitas: se quejaron de Dios, se quejaron de Moisés, se quejaron del maná. Habrían estado dispuestos a quejarse de Aarón; pero, afortunadamente para él, había muerto hacía un mes más o menos, y así derramaron más hiel sobre Moisés. Para los hombres en este estado nada es está bien». (Spurgeon)

c. Nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano: Al igual que la generación de sus padres, esta generación despreció la provisión de maná de Dios, llamándola pan liviano. Su queja contra el «pan del cielo» (Salmo 78:23-24) fue un pecado de ingratitud contra el Dios que milagrosamente los sostuvo en el desierto.

i. «Cuando el corazón de una persona está decidido a la rebelión y es acosado por el descontento, incluso el mejor de los regalos del Señor puede perder su sabor; nada satisfará plenamente hasta que el corazón se enderece». (Cole)

3. (6) El Señor envía serpientes ardientes.

Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.

a. Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes: Algunos piensan que estas serpientes eran ardientes en el sentido de que eran rojas, como el color del fuego. Otros, creen que su mordedura causaba un ardor intenso, por lo que fueron llamadas serpientes ardientes.

i. Había una conexión entre su desprecio del maná (Números 21:5) y estas serpientes ardientes y venenosas:

·Despreciaron el pan del cielo; Dios les dio serpientes de la tierra.

·Despreciaron las bendiciones de Dios; Dios les dio veneno ardiente.

·Despreciaron la vida que Dios sostenía para ellos; Dios les dio la muerte.

ii. «Varias especies de serpientes han sido candidatas como la posible de estas serpientes ardientes. T. E. Lawrence describió sus encuentros con víboras cornudas, víboras bufadoras, cobras y serpientes negras en el este de Jordania. La “víbora de alfombra” (Echis carinatus o Echis coleratus) es una víbora muy venenosa conocida en África y Oriente Próximo, por lo que es una posible candidata». (Cole)

b. Jehová envió […] serpientes ardientes: Estas vinieron de Dios, para llamar la atención de la nación en este lugar crítico de su viaje a Canaán. Si continuaban en la incredulidad de los versículos anteriores, nunca tomarían la tierra.

c. Murió mucho pueblo de Israel: Probablemente, estas víctimas eran en su mayoría los de la generación anterior de incredulidad, y esta era la forma final de Dios de cumplir su promesa de que perecerían en el desierto y no entrarían en su Tierra Prometida.

4. (7-9) Liberación al mirar a la serpiente de bronce.

Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.

a. Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti: Si la nueva generación era capaz de pecar más profundamente (como quejarse rápida y abiertamente contra el Señor en Números 21:5), también tenía un corazón más blando y rápido para arrepentirse. Aquí, prontamente se humillaron ante el Señor y Moisés, y confesaron su pecado de una manera digna.

i. «Su rápido reconocimiento de su fuente y propósito, y su resuelto arrepentimiento, debe de ser considerado a su favor. Es bueno para nosotros cuando interpretamos los juicios de Dios y no necesitamos que Moisés nos inste a humillarnos ante Él». (Maclaren)

b. Ruega a Jehová: En su humildad, le pidieron a Moisés que orara por ellos. Esta era una expresión de confianza en Moisés y en el Señor.

c. Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá: Dios le ordenó a Moisés que hiciera una serpiente (Y Moisés hizo una serpiente de bronce) y que la pusiera en un asta, para que los que la miraran pudieran salvarse; y así fue.

i. Incluso entre los milagros, esto era inusual. No había una conexión lógica inmediata entre, simplemente, mirar a una serpiente en un poste y vivir; o negarse a mirarla y morir. Pero Dios ordenó que una cosa tan inusual, incluso tonta, fuera usada para traer salvación a Israel.

d. Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta: Jesús se refirió a este notable evento en Juan 3:14-15: «Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Jesús dijo claramente que hay una similitud entre lo que hizo Moisés aquí y lo que Él hizo en la cruz.

i. La serpiente se utiliza a menudo en la Biblia para representar el mal (Génesis 3:1-5; Apocalipsis 12:9). Sin embargo, en la Biblia el bronce se asocia con el juicio, porque está hecho con fuego. En cierto sentido, el bronce recibe el fuego del juicio cuando se fabrica.

ii. Así, una serpiente de bronce habla del mal; pero el mal habiendo sido juzgado. Jesús, quien no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros en la cruz, y nuestro pecado fue juzgado en Jesús. Una serpiente de bronce es una imagen del mal juzgado y tratado.

iii. «Los hombres que mueren en pecado son salvados por el cuerpo muerto de un hombre suspendido en la cruz. Así como el contacto físico era imposible entre aquellos mordidos por las serpientes y la serpiente de bronce, así los pecadores son incapaces de tocar el cuerpo vivificante de Cristo. Sin embargo, en ambas situaciones, los que sufren deben apropiarse del poder sanador de Dios: mirando a la serpiente de bronce o “creyendo en el Hijo del hombre” (Juan 3:15)». (Wenham)

iv. Si la serpiente hubiera estado horizontalmente sobre el poste vertical, también sería una representación visual de la cruz. Sin embargo, muchas tradiciones muestran a la serpiente enrollada alrededor del poste. Este concepto es la fuente de la antigua figura de la curación y la medicina: una serpiente envuelta alrededor de un poste.

v. «El poste se asemejaba a la cruz en la que Cristo fue levantado para nuestra salvación; mirar hacia él indicaba a nuestra creencia en Cristo». (Poole)

e. Cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía: El pueblo se salvó sin hacer nada; sino, simplemente, mirando a la serpiente de bronce. Tuvieron que confiar en que algo que parecía tan tonto como mirar a una serpiente en un poste era suficiente para salvarlos. Es probable que algunos en Israel perecieran porque pensaron que era demasiado simple, demasiado tonto meramente mirar y vivir.

i. Cuando la nueva generación de Israel se quejó y dudó anteriormente en este capítulo, no estaban mirando al Señor. Se miraban a sí mismos, a sus circunstancias difíciles, a los desafíos que tenían por delante; pero no a su Dios. Aquí, Dios los puso en una situación donde tuvieron que mirarlo a Él.

ii. Si Dios lo hubiera querido, el efecto sanador de la serpiente podría haber venido a través del contacto, por ejemplo, frotando la serpiente. Podría haber venido a través de un sacerdote. Podría haber llegado con una ceremonia o un ritual. Pero Dios no eligió ninguno de esos métodos; todo lo que uno tenía que hacer era mirar y vivir.

iii. Si todavía quedaba algo de vida en la persona envenenada, podían mirar y vivir. Algunos que acababan de ser mordidos miraban y vivían; algunos que estaban casi muertos, miraban y vivían. No había caso demasiado difícil como para que alguien que mirara no viviera.

iv. El poder salvador representado por la serpiente no podía agotarse. No había límite en el número de los que podían mirar y vivir.

v. Esta idea se encuentra más tarde en Isaías 45:22: «Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más». Podríamos estar dispuestos a hacer cien cosas para ganar nuestra salvación, pero Dios nos ordena que solo confiemos en Él, que lo miremos a Él.

vi. «Los que miraron sus llagas, y no la señal, murieron por ello; sin embargo, los que miraron la señal, aunque solo con un ojo, o solo con un ojo bizco, o solo con medio ojo, fueron sanados al momento. Así los que fijan los ojos solo en sus pecados, y no en su Salvador, se desesperan y mueren; pero los que miran a Cristo y son fieles, aunque débiles en la fe, seguramente se salvarán». (Trapp)

vii. El gran predicador de la Inglaterra victoriana, Charles Spurgeon, entregó su vida a Jesucristo después de escuchar un mensaje sobre Isaías 45:22, y oír ese texto conectado con este relato de Moisés levantando la serpiente en el desierto y la gente mirando y viviendo. Spurgeon quedó tan impresionado por esta imagen del Evangelio y la salvación en el libro de Números que eligió un grabado de Moisés levantando la serpiente en el desierto como logotipo para sus publicaciones.

viii. Spurgeon mostró con su ejemplo que no solo miramos a Jesús al principio de nuestra vida cristiana; sino que continuamos mirándolo: «Amados, cuando vine a Cristo por primera vez como un pobre pecador y lo miré, pensé que era el objeto más precioso en el que mis ojos se habían posado; pero esta noche lo he estado mirando mientras les predicaba, al recordar mis propios desalientos y mis propias quejas, y encuentro a mi Señor Jesús más querido que nunca. He estado gravemente enfermo, y tristemente deprimido, y temo haberme rebelado, y por eso le miro de nuevo, y les digo que esta noche es más hermoso a mis ojos que al principio».

f. Y Moisés hizo una serpiente de bronce: Entonces Moisés hizo una serpiente de bronce. Dios le ordenó a Moisés que hiciera una imagen de una serpiente, a pesar de que tales imágenes estaban prohibidas por Éxodo 20:4. De hecho, Éxodo 20:4 prohíbe hacer ídolos; pero esto no era un ídolo, era un símbolo ordenado por Dios al que podían mirar con fe y ser salvos.

i. Lamentablemente, incluso este símbolo ordenado por Dios se convirtió en un ídolo. En las reformas del rey Ezequías, este «hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán» (2 Reyes 18:4). El hombre caído puede tomar cualquier cosa buena y gloriosa de Dios y encontrarle un uso idólatra.

ii. «De las excavaciones en Timna, a unas 15 millas (25 km) al norte de Eilat, ha llegado una notable confirmación de la historia bíblica, o al menos de su origen en el período del desierto. Al pie de una de las columnas de Salomón en Timna, Rothenberg encontró un templo del dios egipcio, Hathor, utilizado en el siglo XIII a.C. Abandonado por los egipcios hacia el 1150 a.C., fue tomado por los madianitas, que lo cubrieron con cortinas para hacer un santuario en forma de tienda, algo parecido al tabernáculo. Dentro de este templo tienda, en el lugar sagrado, se encontró una serpiente de bronce de 12 cm de largo». (Wenham)

B. Camino a la Tierra Prometida.

1. (10-20) El viaje a Moab.

Después partieron los hijos de Israel y acamparon en Obot. Y partieron de Obot, acamparon en Ije-abarim, en el desierto que está enfrente de Moab, al nacimiento del sol. Partieron de allí, acamparon en el valle de Zered. De allí partieron, y acamparon al otro lado de Arnón, que está en el desierto, y que sale del territorio del amorreo; porque Arnón es límite de Moab, entre Moab y el amorreo. Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en el Mar Rojo, y en los arroyos de Arnón; Y a la corriente de los arroyos que va a parar en Ar y descansa en el límite de Moab. De allí vinieron a Beer: éste es el pozo del cual Jehová dijo a Moisés: Reúne al pueblo, y les daré agua. Entonces cantó Israel este cántico: sube, oh pozo; a él cantad; pozo, el cual cavaron los señores. Lo cavaron los príncipes del pueblo, y el legislador, con sus báculos. Del desierto vinieron a Matana, y de Matana a Nahaliel, y de Nahaliel a Bamot; y de Bamot al valle que está en los campos de Moab, y a la cumbre de Pisga, que mira hacia el desierto.

a. Partieron los hijos de Israel y acamparon: Además de los nombres de los lugares por los que pasa Israel en su camino hacia la Tierra Prometida, también se registran breves pasajes de poesía, lo que da la sensación de la euforia que deben de haber sentido. Había una alegría debido a la gratitud por la forma en que Dios proveía de agua al pueblo (arroyos de Arnón […] la corriente de los arroyos […]les daré agua). Israel confiaba en Dios y Dios proveía para ellos.

i. La última vez que escuchamos a Israel cantar fue en el mar Rojo (Éxodo 15). Eso fue cerca de 40 años antes. Una vez más, ellos cantaron con alegría.

ii. Arnón es el moderno Wadi al Mujib en Jordania, al este del mar Muerto. Marcaba la frontera entre la tierra de los amorreos y la tierra de los moabitas. Israel avanzaba hacia el norte por el lado oriental del río Jordán.

b. El libro de las batallas de Jehová: Algunos han usado menciones de libros como este en la Biblia como un argumento de que la Biblia es un libro incompleto y debe ser complementado (con algo como el libro del mormón). Pero la mera mención de un libro en la Biblia no significa que el libro pertenezca a la Biblia. Nos encantaría ver y leer literatura tan antigua que se ha perdido en la historia; pero cualquier cosa inspirada e importante en tales libros se registra para nosotros en pasajes como Números 21:14-15.

i. «Este libro era, probablemente, una antigua colección de cantos de guerra en alabanza a Dios». (Allen)

ii. Pablo citó a un poeta pagano en Hechos 17:28. Esto, ciertamente, no significa que todo lo que ese poeta pagano escribió fue inspirado por Dios, o que nuestras Biblias estén incompletas sin el texto completo de lo que ese poeta pagano escribió.

c. Sube, oh pozo: Este alegre canto se refiere a una ocasión en la que los líderes de Israel (los príncipes del pueblo) ayudaron a cavar pozos, incluso usando sus báculos (varas o cayados).

i. «Ellos cavaron el pozo, y lo cavaron con sus báculos (no son herramientas de primera clase). ¿No habrían sido mejores el azadón y la pala? Sí, pero hicieron lo que se les dijo. Cavaron con sus báculos. Estas, supongo, eran simplemente sus varas, que como los jeques en el Oriente llevaban en sus manos como un emblema de gobierno, algo similar al cayado del pastor». (Spurgeon)

ii. «Debemos cavar como podamos. Debemos usar las habilidades que tengamos. Es el deber de cada cristiano tratar de saber tanto y obtener tanto talento como pueda; pero si solo tienes un talento, usa ese único talento». (Spurgeon)

iii. Alexander Maclaren usó esto como una manera de señalar la obra de Jesús por su pueblo: «Jesús cavó el pozo con la vara de su cruz; pero deseamos que el Espíritu, que es como una fuente de agua viva alimentada desde la eternidad, brote en ella con mayor volumen y fuerza».

2. (21-23) El desafío de los amorreos.

Entonces envió Israel embajadores a Sehón rey de los amorreos, diciendo: pasaré por tu tierra; no nos iremos por los sembrados, ni por las viñas; no beberemos las aguas de los pozos; por el camino real iremos, hasta que pasemos tu territorio. Mas Sehón no dejó pasar a Israel por su territorio, sino que juntó Sehón todo su pueblo y salió contra Israel en el desierto, y vino a Jahaza y peleó contra Israel.

a. Sehón no dejó pasar a Israel por su territorio: Al igual que en el caso de los edomitas, los amorreos no permitieron que Israel atravesara su territorio, a pesar de que los israelitas prometieron que no supondría ningún gasto ni molestia para los amorreos.

b. Sino que juntó Sehón todo su pueblo y salió contra Israel: Los edomitas amenazaron a Israel y reunieron a su ejército, pero no atacaron a Israel (Números 20:18-21). Los amorreos fueron diferentes. Atacaron a Israel y el rey Sehón dirigió la batalla.

i. Este incidente es aún más interesante cuando consideramos Deuteronomio 2:30: «Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano». Dios endureció el corazón de Sehón, para que provocara la batalla, para que perdiera, y para que Israel pudiera ganar su tierra.

ii. No fue injusto por parte de Dios endurecer el corazón de Sehón, porque Sehón noera originalmente favorable a Israel. Dios nocambió el corazón de Sehón para hacerlo atacar a Israel. Dios, simplemente, entregó a Sehón a lo que su malvado corazón deseaba.

3. (24-32) El rey Sehón y los amorreos derrotados por Israel.

Y lo hirió Israel a filo de espada, y tomó su tierra desde Arnón hasta Jacob, hasta los hijos de Amón; porque la frontera de los hijos de Amón era fuerte. Y tomó Israel todas estas ciudades, y habitó Israel en todas las ciudades del amorreo, en Hesbón y en todas sus aldeas. Porque Hesbón era la ciudad de Sehón rey de los amorreos, el cual había tenido guerra antes con el rey de Moab, y tomado de su poder toda su tierra hasta Arnón. Por tanto dicen los proverbistas: Venid a Hesbón, edifíquese y repárese la ciudad de Sehón. Porque fuego salió de Hesbón, y llama de la ciudad de Sehón, y consumió a Ar de Moab, a los señores de las alturas de Arnón. ¡Ay de ti Moab! Pereciste, pueblo de Quemos. Fueron puestos sus hijos en huida, y sus hijas en cautividad, por Sehón rey de los amorreos. Mas devastamos el reino de ellos; pereció Hesbón hasta Dibón, y destruimos hasta Nofa y Medeba. Así habitó Israel en la tierra del amorreo. También envió Moisés a reconocer a Jazer; y tomaron sus aldeas, y echaron al amorreo que estaba allí.

a. Y lo hirió Israel a filo de espada, y tomó su tierra: Ahora entendemos mejor el favor y la misericordia de Dios hacia Israel. Antes de enfrentarse a los endurecidos guerreros de Canaán, Dios les dio enemigos más pequeños y batallas más pequeñas que pelear. Vemos cuán tonta fue la incredulidad de la generación anterior.

b. Habitó Israel en todas las ciudades del amorreo: Aunque esto todavía estaba en el lado oriental del río Jordán, fue la primera tierra que Israel poseyó al salir de Egipto. Por primera vez, podían habitar en ciudades, las ciudades conquistadas del amorreo. Más tarde esta tierra se convirtió en la asignación de las tribus de Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés (Números 32).

c. Fuego salió de Hesbón […]. ¡Ay de ti Moab!: Esto cita un antiguo canto de los amorreos que celebraba cuando Sehón derrotó a Moab. La idea es que si Sehón derrotó a Moab e Israel derrotó a Sehón y a los amorreos (como en Números 21:24); entonces, seguramente, Israel podría derrotar a los moabitas.

i. Este «es el llamado canto de Hesbón, un poema muy antiguo aparentemente compuesto por bardos amorreos para celebrar la derrota de Moab por parte de Sehón. Probablemente, se inserta aquí para justificar el derecho de Israel a poseer la tierra». (Wenham)

ii. Lo que parecía la derrota segura de Moab prepara al lector para la historia de Balac y Balaam en los capítulos siguientes. «Moab era el siguiente, y su derrota parecía inminente. Así que Balac, rey de Moab, quiso trasladar la arena de batalla del campo de los hombres al mundo de los dioses». (Allen)

iii. Los moabitas eran llamados el pueblo de Quemos porque era el ídolo que adoraban.

iv. Envió Moisés a reconocer a Jazer: «Estos espías deben haber hecho lo que se les instruyó, en contraste con los espías rebeldes de los capítulos 13-14». (Allen)

4. (33-35) La derrota del rey Og y la tierra de Basán.

Y volvieron, y subieron camino de Basán; y salió contra ellos Og rey de Basán, él y todo su pueblo, para pelear en Edrei. Entonces Jehová dijo a Moisés: No le tengas miedo, porque en tu mano lo he entregado, a él y a todo su pueblo, y a su tierra; y harás de él como hiciste de Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón. E hirieron a él y a sus hijos, y a toda su gente, sin que le quedara uno, y se apoderaron de su tierra.

a. Salió contra ellos Og rey de Basán: Esta fue otra batalla que Israel no provocó. Sin embargo, Israel estuvo más que a la altura del desafío, y a través de su Dios obtuvo una gloriosa victoria.

b. No le tengas miedo, porque en tu mano lo he entregado, a él: Este era un estímulo necesario porque Og de Basán era conocido por su tamaño y fuerza. Deuteronomio 3:11 dice: «Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes».

c. Y se apoderaron de su tierra: Esta tierra también pasa a ser parte de Israel, y una porción de la herencia de las tribus que se establecieron al este del Jordán.

i. Este capítulo vio a la nueva generación de Israel comenzar en la incredulidad. Pero, después del incidente de la serpiente de bronce, Israel confió en Dios y vio muchas victorias y el comienzo de su posesión de la tierra. Sin embargo, aún quedaban muchos desafíos.

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