Oseas 14




Oseas 14 – La Verdadera Sabiduría Vuelve a Israel hacia Jehová

“Este es un maravilloso capítulo para estar al final de tal libro. Nunca hubiera esperado que de un arbusto espinoso pudiera juntar flores tan bellas; pero así es: cuando el pecado abundo, sobreabundo la gracia. Ningún capítulo en la Biblia puede ser tan rico en misericordia que este último de Oseas; y aun ningún capítulo en la Biblia puede, en el orden natural de las cosas, pudiera ser más terrible en su juicio. Cuando vemos lo negro de la oscuridad, ¡he aquí un mediodía de luz!” (Charles Spurgeon)

A. El arrepentimiento de Israel y la respuesta de Dios.

1. (1-3) Lo que Israel debería de decir en su arrepentimiento.

Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia.

a. Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová: Al regresar al Señor, Israel debe llegar en los términos de Dios, no en los de ellos. Dios dice, “Cuando regresen a Mí, llevad con vosotros palabra de súplica. Quiero que regresen a Mí, no con un sentimiento silencioso en su corazón, sino con palabras propias de arrepentimiento y confianza hacia Mí.”

i. Cuando venimos delante del Señor, es esencial que llevemos palabras de súplica. Hay un lugar para compartir los sentimientos inarticulados del corazón con Dios, pero eso no es la esencia del compañerismo y oración con Él. La adoración de Dios es inteligente, y Dios nos hizo capaces para comunicar ideas y sentimientos con palabras. No es suficiente el sentarse delante del Señor y el sentir amor hacia Él. Pero, lleva contigo palabras de súplicadile a Dios que lo amas. No es suficiente el sentirte arrepentido delante del Señor. En lugar lleva contigo palabras de súplica, y dile a Dios que te arrepientes delante de Él.

ii. Esta es la misma idea que Pablo expresó en Romanos 10:8-10: Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Dios nos ordena que nos comuniquemos con Él con palabras, no solamente con ideas o sentimientos.

iii. ¿Qué palabras llevamos con nosotros? ¡Lleva las palabras que Dios te da en Su palabra! Cuando nos comunicamos con Dios en las palabras e ideas de la Escritura, hallamos y articulamos una efectiva voz delante de Dios.

b. Quita toda iniquidad, y acepta el bien: Cuando nos volvemos hacia el Señor, llevando palabras con nosotros, debemos de llegar primeramente en humildad. Reconocemos nuestro pecado y nuestra total dependencia de la gracia de Dios.

c. Literalmente, Oseas 14:2 dice te ofreceremos los terneros de nuestros labios. Ya que los terneros eran a menudo traídos para el sacrificio, los traductores se sintieron justificados en poner te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. Sin embargo, la traducción más literal muestra que tan claras nuestras palabras de alabanza, adoración, confesión, petición, o intercesión pueden ser un sacrificio delante de Dios.

d. No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros: Cuando nos volvemos al Señor, llevando palabras con nosotros, llegamos renunciando a nuestra dependencia en todas las demás cosas. Reconocemos que el Señor, y solamente el Señor, puede hacer la diferencia en nuestras vida.

e. Porque en ti el huérfano alcanzará misericordia: Cuando nos volvemos al Señor, llevando palabras con nosotros, llegamos declarando Su grandeza. Hablamos de lo grande y misericordioso es el Dios que tenemos.

2. (4-7) Dios promete restaurar a un Israel arrepentido.

Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos. Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano. Volverán y se sentarán bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid; su olor será como de vino del Líbano.

a. Yo sanaré su rebelión: Dios vio que Israel estaba inclinado a rebelarse contra Él (Oseas 11:7), pero Él prometió sanar la rebelión de un Israel arrepentido. Él no lo hace debido a que Israel lo merezca, sino porque esta en Su naturaleza el amarlos de pura gracia.

i. La palabra es compasivo: Yo sanaré su rebelión. Esto muestra que Dios mira nuestra rebelión más como una enfermedad que un crimen. Él no dice, “Perdonaré su rebelión.” Es “como si él dijera, ‘Mi pobre pueblo, recuerdo que son únicamente polvo; son propensos a mil tentaciones a través de las cuales caen, y muy pronto se pierden; pero no los trataré como si fueran rebeldes, los veré como pacientes, y me verán como a un médico.’” (Spurgeon)

ii. La palabra es certera: Yo sanaré su rebelión. No “podría sanar” o “quisiera sanar” o “trataré de sanar,” pero Yo sanaré su rebelión. Ven a Dios por sanidad de tu rebelión, ¡y él lo hará! Dios es un médico tan grande como para permitir que cualquier paciente se vaya de Su oficina sin ser sanado.

iii. La palabra es personal: Yo sanaré su rebelión. El le habla a Su pueblo, y se dirige personalmente a ellos. Debemos de venir al Gran Médico y decir, “Sana mi rebelión. Yo quiero ser ‘su.’” Para obtener la sanidad, debes de contarte dentro de los rebeldes.

iv. ¿Eres rebelde? Las señales no podrían ser muy obvias para otros. Cuando ves un árbol roto por una huracán, es fácil el pensar que fue el viento. Si ves más de cerca, a menudo verás que los insectos han trabajado por mucho tiempo en el árbol, debilitándolo más y más. En realidad no fue el viento el que lo hizo – otros árboles alrededor de este resistieron al viento. Fue la lenta declinación de la fuerza, mientras los insectos le mordisqueaban mes tras mes.

b. Este pasaje nos muestra que es lo que es restaurado cuando nos volvemos al Señor.

·El crecimiento es restaurado (Él florecerá).

·La belleza es restaurada (Él florecerá como lirio).

·La fuerza es restaurada (Extenderá sus raíces como el Líbano).

·El valor es restaurado (Será su gloria como la del olivo).

·El deleite es restaurado (Perfumará como el Líbano).

·La abundancia es restaurada (Serán vivificados como trigo . . . florecerán como la vid . . . su olor será como de vino del Líbano).

c. Se extenderán sus ramas: Cuando Dios restaure a Israel, éste será una bendición para otros, no será bendición únicamente para si mismo.

B. Un nuevo Israel.

1. (8) El Israel renovado es libre de ídolos.

Efraín dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré; yo seré a él como la haya verde; de mí será hallado tu fruto.

a. ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Cuando el pueblo de Dios sea sanado de su rebelión, se enfocan en Jehová mismo, y no en cualquier clase de ídolo.

b. De mí será hallado tu fruto: En un tiempo, Israel pensó que podrían hallar fruto en ellos mismos o los ídolos de las naciones. Ahora, sanados de su rebelión, ellos hallan fruto solamente en Dios.

i. De mí será hallado tu fruto puede tener dos ideas, igualmente ciertas. Primero, hallamos el fruto para nutrir nuestra alma en Dios, y solamente en Dios. Segundo, hallamos el fruto que debemos llevar hacia el mundo en Dios, y sólo en Dios.

2. (9) El Israel renovado camina en sabiduría.

¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; mas los rebeldes caerán en ellos.

a. ¿Quién es sabio? El sabio verá el mensaje a través del Libro de Oseas. Él entenderá que en Su misericordia, Dios ofrece una maravillosa oportunidad de arrepentimiento y restauración, y es peligroso el descuidar esa invitación.

b. Los caminos de Jehová son rectos: Aún en medio del juicio prometido, los sabios y entendidos ven que los caminos de Jehová son rectos, y que cualquier anuncio de juicio es una invitación al arrepentimiento.

i. “En belleza de expresión de estas últimas palabras de Oseas están en el rango de los capítulos memorables del Antiguo Testamento. Como el arcoíris después de la tormenta, le prometen a Israel una restauración final. Aquí esta el pleno florecimiento del amor constante de Dios para con su pueblo fiel, el triunfo de su gracia, la seguridad de su sanidad – todos descritos en ilustraciones que revelan el corazón amoroso de Dios.” (Wood)

©2022 The Enduring Word Comentario bíblico en español de David Guzik – ewm@enduringword.com

© Copyright 2018 - Enduring Word       |      Site Hosted & Maintained by Local View Marketing    |    Privacy Policy