Listos para su regreso

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? (Mateo 24:3).

El martes de la semana de la Pasión, Jesús enfrentó un largo día de confrontaciones y preguntas hostiles por parte de los líderes religiosos. Él y sus discípulos pasaban las noches en Betania, y el camino hacia esa aldea cruzaba el monte de los Olivos. Mientras regresaban a su alojamiento aquella tarde, Jesús se sentó en el monte de los Olivos, desde donde podían contemplar el monte del templo. Lejos del bullicio del templo, pero aún con vista a él, los discípulos le preguntaron acerca de su audaz predicción sobre su destrucción (Mateo 24:1-2).

El momento no podía ser más oportuno. Los líderes religiosos habían rechazado a Jesús y pronto lo entregarían a los romanos para ser crucificado. Jesús conocía el amargo destino que le esperaba a Jerusalén, y quería infundir esperanza y confianza a sus discípulos, quienes muy pronto serían puestos a prueba.

La enseñanza de Jesús fue una respuesta a dos (o quizá tres) preguntas de los discípulos:

(1) ¿cuándo serán estas cosas? —refiriéndose a la destrucción del templo.
(2a) ¿qué señal habrá de tu venida,
(2b) y del fin del siglo?

Estas preguntas estaban claramente relacionadas, y es probable que los discípulos las vieran como una sola. Para ellos, la destrucción del templo y el fin del mundo eran eventos entrelazados. Sin embargo, en realidad formularon dos preguntas distintas (algunos dirían que tres), y Jesús responde a la segunda a lo largo del resto del capítulo.

Es posible también que esta segunda pregunta surgiera al recordar la destrucción del primer templo: el templo de Salomón fue destruido en un contexto de juicio nacional y exilio.

Al responder esta pregunta tan importante, Jesús hizo comentarios y predicciones muy específicos sobre los últimos tiempos. Estas profecías han sido motivo de mucho debate entre los cristianos que han tratado de interpretarlas. ¿Por qué no habló Jesús de forma tan clara que fuera imposible malinterpretarlo?

Una posible razón por la que las profecías pueden parecer vagas o imprecisas es que Dios quiere que cada generación tenga motivos para estar lista para el regreso de Jesús. No debemos pensar en su venida como un evento lejano en una línea del tiempo, sino como algo que ha corrido en paralelo con nosotros desde el día de Pentecostés, en Hechos 2.

Otros opinan que Dios quiso mantener el futuro algo velado para confundir al Diablo, así como las profecías sobre la resurrección del Mesías estaban presentes en el Antiguo Testamento, pero de forma algo ambigua.

Aunque las interpretaciones proféticas puedan diferir, de esto sí estamos seguros: Él volverá, y debemos estar preparados. Esa es la verdadera prueba de sabiduría en cuanto al fin de los tiempos. ¿Creemos que Jesucristo volverá? ¿Estamos listos para su regreso? La fidelidad en el presente es la clave para estar preparados para cuando Él vuelva.

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Categories: Devocional Semanal
David Guzik:

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