Esperar al Consolador

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré (Juan 16:7).

¿Sientes que todo te cuesta y que nada sale fácilmente? Hace poco leí una noticia curiosa sobre un vuelo que salía de Roma. Como los trabajadores de tierra estaban en huelga, se negaron a remolcar el avión desde la terminal y este no podía despegar. Entonces, quince pasajeros se bajaron para empujarlo lo suficiente como para que pudiera arrancar y despegar. Al final, el vuelo a Londres solo se retrasó una hora.

Me cuesta imaginar un viaje en avión así, donde tienes que empujar aquello que se supone debe llevarte. Sin embargo, muchos seguidores de Jesús sienten que tienen que sacar adelante la vida cristiana por sus propias fuerzas, cuando en realidad Dios quiere que vivamos impulsados por el poder del Espíritu Santo. Me imagino a esos pasajeros empujando un enorme avión, esforzándose y resoplando todo el tiempo, preguntándose por qué no podían simplemente relajarse y dejar que el avión los llevara, en lugar de tener que empujarlo. Dios quiere que tengamos una relación real y rendida a su Espíritu, una relación en la que lo dejemos llevarnos a nosotros, en vez de actuar como si fuéramos nosotros quienes tuviéramos que hacerlo avanzar.

Una parte importante de esto consiste en aprender a esperar en el Señor. Muchas personas piensan que esperar en el Señor es algo pasivo. Lo ven como sentarse en la sala de espera de un médico hasta que llegue su turno. Imaginan que, cuando Dios finalmente se ocupe de ellos, los llamará. Pero esa no es la manera correcta de entender lo que significa esperar en el Señor.

En lugar de pensar en el consultorio de un médico, piensa en un restaurante. Esperar en el Señor se parece más a lo que hace un mesero con los clientes que atiende. El mesero permanece atento, buscando la manera de servir y complacer a la persona que está atendiendo. De manera similar, el creyente pasa tiempo con Dios en oración, adoración, leyendo y meditando en su palabra. Le presta atención a Dios y está dispuesto a servirle.

Cuando le prestamos esa clase de atención al Señor y estamos dispuestos a servirle, él nos guiará, y ya no sentiremos que somos nosotros quienes tenemos que hacerlo avanzar.

¿Cuándo fue la última vez que esperaste en el Señor con la misma atención con la que un mesero atiende una mesa? Esto significa buscar la voluntad de Dios para tu vida y estar atento cuando te muestra cómo agradarle. No hay mejor manera de recibir las fuerzas que él da. Recuerda: los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán(Isaías 40:31).

Espera hoy en el Señor y deja que su Espíritu te lleve.

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Categories: Devocional Semanal
David Guzik:

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