El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? (Lucas 16:10-12)
¿Qué tan importantes son el dinero, las cosas materiales y la vida práctica de cada día? Probablemente son más importantes de lo que solemos pensar.
Jesús nos dijo: el que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel. En estas palabras, Jesús coloca el dinero y las cosas materiales entre lo muy poco. En última instancia, nuestras cuentas bancarias y posesiones no tienen mucha importancia. Pero la manera en que administramos y usamos esas cuentas y posesiones sí importa mucho.
Jesús enseñó que si una persona no puede ser fiel en la administración del dinero y de las cosas materiales —las cosas que son lo muy poco—, no se le debe confiar lo más, es decir, lo que realmente importa.
Si alguien es falso e infiel en la vida cotidiana, de nada sirve que sepa decir palabras espirituales o proyectar una imagen cristiana. Esa infidelidad en la vida diaria demuestra que también lo es en la vida espiritual, y que no se le debe confiar lo verdadero, es decir, las riquezas espirituales.
Jesús aplicó este principio con la siguiente pregunta: Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? En este sentido, quienes son líderes entre el pueblo de Dios deben ser buenos administradores de su propio dinero. Si una persona no puede ser fiel delante de Dios con el dinero que Él le ha concedido, ¿cómo podrá ser fiel en el cuidado de las personas que debe pastorear?
Esto ciertamente no significa que los líderes de la iglesia deban ser ricos o ganar mucho dinero. El asunto no es cuántos recursos tienen, sino cómo administran los recursos que Dios les ha dado.
Lamentablemente, cuando se trata de la pregunta ¿quién os confiará lo verdadero?, demasiados cristianos están dispuestos a confiar su cuidado espiritual a alguien que ni siquiera puede manejar correctamente las riquezas injustas.
Jesús continuó su aplicación advirtiendo acerca de quienes no han sido fieles en lo ajeno. Aquí se refiere al hecho de que todas nuestras cuentas bancarias y posesiones materiales pertenecen a Dios, y que debemos administrarlas con cuidado. Cuando lo hacemos fielmente, Dios bendice lo que tenemos (¿quién os dará lo que es vuestro?).
Es desafiante, pero cierto: muchas veces se puede medir la fortaleza y la integridad de lo espiritual al observar la fortaleza y la integridad de lo material. Si de verdad se sigue a Jesús, se administrará con diligencia lo que Él ha puesto en nuestras manos.
Haz clic aquí para leer el comentario de David sobre Lucas 16