Bueno es alabarte, oh Jehová,
Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;
Anunciar por la mañana tu misericordia,
Y tu fidelidad cada noche,
(Salmos 92:1-2)
No es agradable convivir con quien no sabe agradecer. Hay algo injusto en recibir tanto y permanecer indiferente. La gratitud es una de esas virtudes que nunca abundan demasiado. Rara vez encontramos a alguien y pensamos: “es demasiado agradecido”.
El Salmo 92 nos recuerda que alabar a Dios no solo es correcto, sino también bueno. Por eso este hermoso cántico comienza con una afirmación sencilla, pero profunda: “Bueno es alabarte, oh Jehová”. En pocas palabras, es algo bueno alabar a Jehová, el Dios del pacto de Israel y Creador del cielo y de la tierra.
Aquí hay siete razones por las que es bueno alabar a Jehová —y, sin duda, tú podrías añadir muchas más—:
Es bueno porque alabar a tu Creador es apropiado. Dios creó todas las cosas, incluso a ti. Le debes tu existencia; por eso es bueno y justo alabarlo.
Es bueno porque alabar a tu Redentor del pacto es lo correcto. Si eres creyente, si eres discípulo de Jesucristo, sabes que Dios no es solo tu Creador, sino también tu Salvador. En el nuevo pacto, Jesucristo te redimió: te rescató de las arenas movedizas del pecado y del yo. ¡Esa es una gran razón para alabarlo!
Es bueno porque alabar a quien te bendice y te libra es justo. No se puede negar que la vida tiene pruebas y dificultades; el mismo Jesús dijo: “En el mundo tendréis aflicción” (Juan 16:33). Pero Dios sabe cómo bendecirte incluso en medio de tus cargas, y cómo traer liberación, de una u otra manera, a quienes confían en Él.
Es bueno porque alabar al único que es totalmente bueno siempre es bueno. Nadie es “totalmente bueno” excepto Dios (Mateo 19:17). Incluso los mejores entre nosotros solo lo somos parte del tiempo, no siempre. Sin embargo, Dios es tan bueno, y tan constantemente bueno, que vale la pena alabarlo por ello.
Es bueno porque alabar a Dios te hace bien. La gratitud hacia Dios te beneficia. Incluso si alguien lo hiciera solo por motivos egoístas, aun así sería bueno alabar al Señor.
Es bueno porque alabar a Dios sirve de ejemplo para otros. No te quejes de las personas ingratas que te rodean. Más bien, muéstrales el modelo de una verdadera gratitud siendo tú mismo agradecido.
Es bueno porque una simple actitud de gratitud no basta. No te conformes con un sentimiento interior de agradecimiento. Ve más allá y alaba al Señor de verdad, y hazlo con frecuencia: por la mañana… y cada noche.
Esta es tu oportunidad de participar en algo verdaderamente bueno.
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