La profecía de Zacarías

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Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:

Bendito el Señor Dios de Israel,
Que ha visitado y redimido a su pueblo,
Y nos levantó un poderoso Salvador
En la casa de David su siervo
(Lucas 1:67-69)

Los dos primeros capítulos del evangelio de Lucas cuentan la historia de un nacimiento milagroso, anunciado por un ángel y confirmado con señales, de un niño que tendría un papel importante en el plan de salvación de Dios.

El nacimiento milagroso al que me refiero no es el de Jesús, sino el de su primo Juan, a quien solemos llamar Juan el Bautista. Su nacimiento fue anunciado por un ángel, confirmado con señales, y en su vida adulta Juan desempeñó un papel clave al anunciar la llegada del Mesías.

Aquí leemos lo que dijo Zacarías, el padre de Juan, después de que Juan nació (Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó). Este fue otro despertar de la voz profética del Señor, que había permanecido en silencio durante mucho tiempo. Sin embargo, tan solo en Lucas 1, Dios habló por medio de Gabriel, de Elisabet, de María y ahora de Zacarías. Cuando Dios volvió a hablar, todo estaba conectado con el tema de Jesús y su obra.

Zacarías pudo decir con plena convicción: “Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo”. Era como si Dios se hubiera hecho presente para Israel (ha visitado) de una manera que no habían experimentado en mucho tiempo.

La redención de su pueblo se hacía presente porque Dios “nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David su siervo”. Algunas traducciones expresan esta idea como “cuerno de salvación”, una imagen del Antiguo Testamento que simboliza poder y fuerza. Con ese poder supremo, Jesús traería salvación a su pueblo y cumpliría las promesas de un gobernante definitivo que vendría de la casa de David.

Zacarías acababa de convertirse en el padre de un bebé milagroso, pero en su profecía puso el enfoque en Jesús, ¡quien aún no había nacido!

– Jesús es nuestro poderoso Salvador (Lucas 1:69).
– Jesús es quien nos salva de nuestros enemigos (Lucas 1:71).
– Jesús es quien hace misericordia con nuestros padres (Lucas 1:72).
– Jesús se acuerda de su santo pacto (Lucas 1:72).
– Jesús nos da la libertad de servirle sin temor (Lucas 1:74).

Inspirado por el Espíritu de Dios, Zacarías habló de la obra de Jesús el Mesías con un nivel de detalle que probablemente iba más allá de su propia comprensión. Hoy vemos con claridad la profundidad y la verdad de lo que Zacarías dijo; pero para él, el Mesías todavía estaba en el vientre de María.

Zacarías aún no conocía a Jesús, pero lo alabó, lo amó y ardía de pasión por Él. Sabemos mucho más acerca de Jesús de lo que Zacarías sabía; así que deberíamos exaltar al Salvador aún más que el padre de Juan el Bautista.

Esta temporada navideña es el momento perfecto para exaltar a Jesús.

Haz clic aquí para leer el comentario de David sobre Lucas 1

Categories: Devocional Semanal
David Guzik:

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