Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti. Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él (Lucas 7:27-28).
Juan el Bautista envió a unos mensajeros para preguntarle a Jesús si Él era realmente el Mesías. Estaba encarcelado y tal vez desanimado. Cuando los mensajeros recibieron la respuesta, regresaron para llevarle las palabras de Jesús. Entonces el Señor se dirigió a la multitud y les explicó quién era Juan y cuán importante había sido su ministerio.
En Lucas 7:24–26, Jesús dijo que Juan era un gran hombre de Dios: alguien firme, que no vivía buscando su comodidad ni la aprobación de los demás. Citó al profeta Malaquías: “He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti”. Jesús empleó este pasaje para referirse a la llegada de Juan, porque los profetas anteriores no habían sido anunciados por profecía, pero Juan sí lo fue. En ese sentido, era mayor que todos los que lo precedieron.
Luego Jesús añadió algo notable sobre él: “entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista”. Juan superó a todos los profetas que lo precedieron, pues todos ellos —cada uno a su manera— anunciaron: “El Mesías viene”. Juan, en cambio, tuvo el privilegio incomparable de proclamar: “El Mesías está aquí”, y no hay mensaje más glorioso que ese.
Pero Jesús dijo algo todavía más sorprendente: “el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él”.Aunque Juan fue un gran hombre, no había nacido de nuevo bajo el nuevo pacto, porque vivió y murió antes de que la obra de Jesús se completara en la cruz y en la tumba vacía. Por esa razón, no llegó a disfrutar los beneficios de ese pacto (1 Corintios 11:25; 2 Corintios 3:6; Hebreos 8:6–13).
Quizá no solemos pensarlo de esta manera, pero sabemos que es cierto, ya que Jesús mismo lo enseñó. Spurgeon lo explicó con su habitual lucidez: “Así como podríamos decir, en términos generales, que el día más oscuro sigue siendo más claro que la noche más brillante, del mismo modo Juan, aunque el primero de su orden, está por debajo del más pequeño del nuevo orden, el del Evangelio. El más pequeño en el Evangelio se halla en un terreno más alto que el mayor bajo la ley”.
En conjunto, había muchas razones por las que Juan el Bautista fue un hombre especial:
Juan fue constante, no se dejaba sacudir como una caña por el viento.
Juan fue sobrio, llevó una vida disciplinada, sin apego a los lujos ni a las comodidades de este mundo.
Juan fue siervo, un profeta de Dios.
Juan fue enviado, como el mensajero especial del Señor.
Juan fue especial, pues puede considerarse el más grande bajo el antiguo pacto.
Juan fue superado, incluso por el más pequeño en el reino bajo el nuevo pacto.
¿Quién, entonces, es mayor que Juan el Bautista? En Jesucristo, y bajo su nuevo pacto, todo creyente lo es.
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